YA SÉ QUE EXISTEN OTRAS PENAS
CON MÁS PAVURA Y MÁS COMPLEJIDAD,
PERO ESTE ES MI DOLOR Y A ÉL ME AFERRO,
NO PREGUNTEN POR QUÉ.
HACE TANTO QUE OLVIDÉ MI CÉDULA DE ARRAIGO,
EXTRAVIÉ MI EQUIPAJE,
EL PRINCIPIO DE LO QUE NO PUDE SER.
HOY VIGILO ESTE DOLOR DE MEDIO TIEMPO,
ESTA ALEGRÍA DE FIESTA EQUIVOCADA,
ESTE LAMENTO QUE ENGENDRÓ LA MASCARADA.
ESTA PENA MÍA, TAN ESTRICTA Y HONDA,
SE ADIESTRA EN LO NOCTURNO Y ALLÍ AZUZA
CABAL REMORDIMIENTO, HORA PERDIDA,
Y ALIMENTA LA MÍTICA ALIMAÑA DE MIS MIEDOS.
lunes, abril 02, 2012
domingo, septiembre 11, 2011
JUEGO DE INVENTARIO
La memoria es un vino y un destino.
Llega como un aroma entresoñado,
me estremece, me salva del tiempo de la muerte.
Fascinada, me lleva de la mano a su historia.
Me convierte en el niño que descubre su infancia.
Sube a mi juventud agolpando en mis sienes
la certeza de haber vivido muchas vidas
que protagonizaron la fábula del tiempo.
En su juego de luces y de sombras,
el dolor y el placer sin duda se reparten.
Vislumbro el claro andén de mi primer amor.
Todavía sus ojos hacen más triste el mundo.
También otros adioses de efímeras imágenes
que van desvaneciéndose por remotas regiones,
en puertas que perdieron sus llaves para siempre.
Pasó la niebla y todo fue arribando
a este reino impasible en donde la existencia,
incrédula, atesora recuerdos que desnudan
desamparadas voces en el alma.
Llega como un aroma entresoñado,
me estremece, me salva del tiempo de la muerte.
Fascinada, me lleva de la mano a su historia.
Me convierte en el niño que descubre su infancia.
Sube a mi juventud agolpando en mis sienes
la certeza de haber vivido muchas vidas
que protagonizaron la fábula del tiempo.
En su juego de luces y de sombras,
el dolor y el placer sin duda se reparten.
Vislumbro el claro andén de mi primer amor.
Todavía sus ojos hacen más triste el mundo.
También otros adioses de efímeras imágenes
que van desvaneciéndose por remotas regiones,
en puertas que perdieron sus llaves para siempre.
Pasó la niebla y todo fue arribando
a este reino impasible en donde la existencia,
incrédula, atesora recuerdos que desnudan
desamparadas voces en el alma.
viernes, septiembre 02, 2011
DESNUDEZ
para ti
Tu desnudez expuesta
entera
como el pan en la mesa.
Beso a beso,
caricia a caricia, se dora
al sol del deseo.
Lllama que moja y quema,
llama que llama:
tu lengua.
Arqueros enardecidos
disparan sus flechas
los cinco sentidos.
Entre tus piernas el blanco:
carbón de sangre
corazón de la hoguera.
Doble latido y un solo ritmo.
Como la vida y la muerte
al principio.
Caracol del oído:
el oleaje de los suspiros
y la marea de los ayes
y los Dios mío.
La mirada se pierde.
Salivan las sílabas.
Las pupilas ascienden
hacia alta caída.
Memoria del vértigo:
hacia adentro el quejido
y tus ojos abiertos
enceguecidos.
Zumbido de abeja:
el silencio
de vuelta
sin haberse ido.
Te descubro a mi lado
todavía temblando
como recién rescatada
de un naufragio.
O de un incendio.
y tienen de nuevo sed
de nombrar los labios:
la almohada, tu cabellera,
una pared de ladrillos,
un trozo de cielo: tribus
con rumbo desconocido.
Cruzan el aire -ya quieto-
tu nombre y el mío.
A recordarnos han vuelto,
a recrearnos los mismos.
Sobre el tiempo intacto
nuestros cuerpos tendidos,
expuestos al vacío,
melancólicamente plenos.
Tu desnudez expuesta
entera
como el pan en la mesa.
Beso a beso,
caricia a caricia, se dora
al sol del deseo.
Lllama que moja y quema,
llama que llama:
tu lengua.
Arqueros enardecidos
disparan sus flechas
los cinco sentidos.
Entre tus piernas el blanco:
carbón de sangre
corazón de la hoguera.
Doble latido y un solo ritmo.
Como la vida y la muerte
al principio.
Caracol del oído:
el oleaje de los suspiros
y la marea de los ayes
y los Dios mío.
La mirada se pierde.
Salivan las sílabas.
Las pupilas ascienden
hacia alta caída.
Memoria del vértigo:
hacia adentro el quejido
y tus ojos abiertos
enceguecidos.
Zumbido de abeja:
el silencio
de vuelta
sin haberse ido.
Te descubro a mi lado
todavía temblando
como recién rescatada
de un naufragio.
O de un incendio.
y tienen de nuevo sed
de nombrar los labios:
la almohada, tu cabellera,
una pared de ladrillos,
un trozo de cielo: tribus
con rumbo desconocido.
Cruzan el aire -ya quieto-
tu nombre y el mío.
A recordarnos han vuelto,
a recrearnos los mismos.
Sobre el tiempo intacto
nuestros cuerpos tendidos,
expuestos al vacío,
melancólicamente plenos.
domingo, julio 10, 2011
CUANDO UN AMIGO SE VA
Hasta muy pronto, Facundo...
"Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo
Cuando un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río
Cuando un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido
Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a revelar
el duende manso del vino"
Facundo Cabral
"Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo
Cuando un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río
Cuando un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido
Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a revelar
el duende manso del vino"
Facundo Cabral
domingo, julio 03, 2011
NADA
Para Karonte...
Nada hay en mí, sino esos horizontes
que alguien dormido contempla desde un mar:
desde otro mar, que acaso ya no existe.
Nada hay en mí, sino esos horizontes
que alguien dormido contempla desde un mar:
desde otro mar, que acaso ya no existe.
sábado, junio 11, 2011
LA ISLA
Vivir como una isla,
lleno por todas partes
de ti, que me rodeas
ya presente o distante
con un temblor de luz
primera, sin pulir,
sin arista de tarde,
ni sombra de jardin.
Y ángeles en espejos
guardando tu mirada
para hacerse verdades
y noches estrelladas.
lleno por todas partes
de ti, que me rodeas
ya presente o distante
con un temblor de luz
primera, sin pulir,
sin arista de tarde,
ni sombra de jardin.
Y ángeles en espejos
guardando tu mirada
para hacerse verdades
y noches estrelladas.
lunes, mayo 23, 2011
DE AUSENCIA
¿Oyes el mar?
Eternamente estaremos escuchándolo.
Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz,
como te llevo a ti misma.
Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida,
la soledad tan grande en que me has dejado.
Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.
Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
desde esta fría y herrumbrosa baranda
a donde no te asomas.
Amor, no estás conmigo, ¿Ves el silencio en torno?
Baja como las olas,
me roza como el río de tu piel,
se aleja para siempre.
Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
sueño ya tú, lejana, irremediable.
El viento te acaricia. Yo soy el viento.
Pero estoy solo.
Y tú, tú estás lejana.
Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
Siento tus labios, que es sentirte entera;
siento tu carne, calladamente mía.
Mis manos en el aire te dan vida,
y la playa, ya inútil sin tu huella,
deshabitada y torpe se aleja como el día.
Sólo la tarde existe;
existe y va muriendo. Unos dedos de espuma
me agitan los cabellos;
unas hojas doradas por el sol van cayendo.
Quizá son tus palabras,
quizá el cerco ya inútil de tus brazos.
Escucha, amor, te voy nombrando
como te nombra el mar. Algún abismo
se quiebra no sé dónde, y este mar
que respiro no es el mío
con capiteles rotos y con mirto.
Es tu terrible mar, tu húmeda selva,
como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
y otra vez angustiosa y arrebatada. Amor,
me vas muriendo. Este mar que era nuestro
me mira indiferente. Quisiera levantarme
como un viento tremendo
y sacudir las velas, descerrejar los brazos,
morirme a chorros.
Pero sólo el silencio. Yo, acodado en el aire,
contemplo tu recuerdo.
No hay más que arena.
La ciudad, a lo lejos, se desdibuja.
Es un humo borroso como el olvido.
Ahora estiro los brazos y te busco.
Aquí están nuestras rocas. El mar se mira en ellas;
también te busca.
Una estrella de mar va acariciando mi sombra:
mi sombra que, sin la tuya, no es más que un pozo seco.
Esta tarde es como media vida: la media que me falta.
La que tú te has llevado.
No, no has venido.
Eternamente no vendrás. Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades,
y no vendrás. Y yo estaré mirando
lo que nos une todavía: el mar.
Un buque remotísimo buscará el horizonte;
pasará un pescador con sus cañas al hombro.
Sólo tú no vendrás.
No vendrás nunca.
Eternamente estaremos escuchándolo.
Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz,
como te llevo a ti misma.
Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida,
la soledad tan grande en que me has dejado.
Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.
Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
desde esta fría y herrumbrosa baranda
a donde no te asomas.
Amor, no estás conmigo, ¿Ves el silencio en torno?
Baja como las olas,
me roza como el río de tu piel,
se aleja para siempre.
Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
sueño ya tú, lejana, irremediable.
El viento te acaricia. Yo soy el viento.
Pero estoy solo.
Y tú, tú estás lejana.
Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
Siento tus labios, que es sentirte entera;
siento tu carne, calladamente mía.
Mis manos en el aire te dan vida,
y la playa, ya inútil sin tu huella,
deshabitada y torpe se aleja como el día.
Sólo la tarde existe;
existe y va muriendo. Unos dedos de espuma
me agitan los cabellos;
unas hojas doradas por el sol van cayendo.
Quizá son tus palabras,
quizá el cerco ya inútil de tus brazos.
Escucha, amor, te voy nombrando
como te nombra el mar. Algún abismo
se quiebra no sé dónde, y este mar
que respiro no es el mío
con capiteles rotos y con mirto.
Es tu terrible mar, tu húmeda selva,
como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
y otra vez angustiosa y arrebatada. Amor,
me vas muriendo. Este mar que era nuestro
me mira indiferente. Quisiera levantarme
como un viento tremendo
y sacudir las velas, descerrejar los brazos,
morirme a chorros.
Pero sólo el silencio. Yo, acodado en el aire,
contemplo tu recuerdo.
No hay más que arena.
La ciudad, a lo lejos, se desdibuja.
Es un humo borroso como el olvido.
Ahora estiro los brazos y te busco.
Aquí están nuestras rocas. El mar se mira en ellas;
también te busca.
Una estrella de mar va acariciando mi sombra:
mi sombra que, sin la tuya, no es más que un pozo seco.
Esta tarde es como media vida: la media que me falta.
La que tú te has llevado.
No, no has venido.
Eternamente no vendrás. Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades,
y no vendrás. Y yo estaré mirando
lo que nos une todavía: el mar.
Un buque remotísimo buscará el horizonte;
pasará un pescador con sus cañas al hombro.
Sólo tú no vendrás.
No vendrás nunca.
lunes, mayo 16, 2011
EL TIEMPO
De ti a mí hay treinta
años y calles donde un niño
juega o se pierde o llama
a la puerta de mi casa
donde no estoy.
De ti a mí: el cuerpo
nos ciega y nos acerca.
Nos lamemos, borramos
las palabras. Nos seduce
el vello y el vacío.
Caminamos por calles sin recuerdos,
sus paredes de luz.
Vivimos un presente
que no existe. Amamos.
Nos saciamos y
dejamos de amar
para empezar a amar de otra manera.
años y calles donde un niño
juega o se pierde o llama
a la puerta de mi casa
donde no estoy.
De ti a mí: el cuerpo
nos ciega y nos acerca.
Nos lamemos, borramos
las palabras. Nos seduce
el vello y el vacío.
Caminamos por calles sin recuerdos,
sus paredes de luz.
Vivimos un presente
que no existe. Amamos.
Nos saciamos y
dejamos de amar
para empezar a amar de otra manera.
viernes, abril 15, 2011
Y...DUELE
No sé, quiero llorar. Pero es a veces cuando el llanto no acude. Y es preciso llorar. Y es necesario llorar. No sé. Pero me invade un dolor por el cuerpo. Un dolor seco de rastrojo. Estío ha segado mis ojos y no puedo llorar. Y es necesario llorar. Voy camino de la muerte. Quizá quiera morir. ¡Señor, sin una sola lágrima...! Sin una sola lágrima morir es algo cruel. Mordiéndome los labios estoy aquí, cansado, en esta noche de dolor seco, de dolor abrupto como el tronco de un árbol. Esta angustia. Esta quietud robusta. Y es preciso llorar. Pero no puedo llorar. Soy una gran piedra sobre la llanura, un metal oxidado, un árbol seco. Las noches pasan sobre mí. Las noches no acaban de pasar. Ni un sólo pájaro canta. Ni una sola hoja se mueve. Mis mejillas son tierra. Mis mejillas son tierra con bolines y cúspides. Quiero llorar. Pero mis ojos miran.
domingo, marzo 27, 2011
PARADOX
Sólo aguas en tregua nacidas para ser ceniza múltiple del viento. Ya ves qué paradoja amor, qué despropósito, quería ser ave fénix, amor, qué engaño, qué fraude sustentaba mi proyecto. Quería volver como un corcel glorioso, como un crepúsculo de llama recurrente y amanecer contigo en lo absoluto. Me he muerto tan despacio como el humo y mis alas de barro no sabían volar.
viernes, marzo 18, 2011
NOCTURNO
El zumo de la noche me gotea
con racimos de estrellas en la cara,
y madura mi frente su luz triste,
como una fruta sola sin su rama.
He perdido mi tronco; ardientemente
ha tajado el amor en sus entrañas
con un hacha sombría. En otro cuerpo
la ceniza enrojece de mi savia.
A solas con la noche me he quedado,
con mi carne tendida, fruta amarga,
y suena el corazón, bajo mi pecho,
con un crudo tañido de campana.
con racimos de estrellas en la cara,
y madura mi frente su luz triste,
como una fruta sola sin su rama.
He perdido mi tronco; ardientemente
ha tajado el amor en sus entrañas
con un hacha sombría. En otro cuerpo
la ceniza enrojece de mi savia.
A solas con la noche me he quedado,
con mi carne tendida, fruta amarga,
y suena el corazón, bajo mi pecho,
con un crudo tañido de campana.
viernes, febrero 11, 2011
L'AMOUR
Apaguemos la vela y en silencio
hagamos el amor palpando sombras.
Que crujan de placer nuestros desnudos.
Que las ondas de aliento entrecortado
te rosen el fulgor de los pezones.
Probemos de esta miel la noche toda.
Luego me marcharé sin despertarte:
no dejaré ningún beso dormido
sobre tus labios blandos y entreabiertos.
Y olvidaré las calles que desande,
por si vuelve a surgirnos la ocasión
de querernos como desconocidos.
hagamos el amor palpando sombras.
Que crujan de placer nuestros desnudos.
Que las ondas de aliento entrecortado
te rosen el fulgor de los pezones.
Probemos de esta miel la noche toda.
Luego me marcharé sin despertarte:
no dejaré ningún beso dormido
sobre tus labios blandos y entreabiertos.
Y olvidaré las calles que desande,
por si vuelve a surgirnos la ocasión
de querernos como desconocidos.
jueves, enero 20, 2011
UN DÍA
Este cielo nublado
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que nisiquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nuevo
como la yerba fresca,
ligero,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que nisiquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nuevo
como la yerba fresca,
ligero,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.
lunes, diciembre 13, 2010
ALGO QUE FUE
Vendrán los besos y traerán silencio,
y nos preguntaremos quiénes somos,
dónde nos conocimos, qué buscamos,
y tal vez nos respondan nuestros ojos,
ignorantes del miedo a la palabra,
pues la verdad les grita desde el fondo.
Y al mirarnos, habrá una luz recóndita
de tibio colorido melancólico,
que abrirá perspectivas imprevistas,
y que será en sí misma testimonio
de algo que fue, que ya es insostenible,
tan quimérico como el unicornio.
Ayer los besos, aunque amortiguados,
llevaban un clamor de intenso gozo,
entretejían lágrimas y risas
en verdes primaveras y en otoños,
calendario de pétalos dormidos,
dormido el tiempo sobre nuestros rostros.
Qué sucedió? Tal vez una mañana,
a la orilla del río entre los olmos,
se despertó la niebla del cansancio,
y repobló el paisaje de abandono.
Y los besos se fueron marchitando,
sin casi percibirlo, sin sollozos.
Y hoy sólo son costumbre, su arrebato
en retirada triste, sin retorno.
Es hora de partir; se fue la magia,
el temblor está en calma, el amor prófugo,
los besos silenciosos, tan dormidos
que no despertarán...como nosotros.
y nos preguntaremos quiénes somos,
dónde nos conocimos, qué buscamos,
y tal vez nos respondan nuestros ojos,
ignorantes del miedo a la palabra,
pues la verdad les grita desde el fondo.
Y al mirarnos, habrá una luz recóndita
de tibio colorido melancólico,
que abrirá perspectivas imprevistas,
y que será en sí misma testimonio
de algo que fue, que ya es insostenible,
tan quimérico como el unicornio.
Ayer los besos, aunque amortiguados,
llevaban un clamor de intenso gozo,
entretejían lágrimas y risas
en verdes primaveras y en otoños,
calendario de pétalos dormidos,
dormido el tiempo sobre nuestros rostros.
Qué sucedió? Tal vez una mañana,
a la orilla del río entre los olmos,
se despertó la niebla del cansancio,
y repobló el paisaje de abandono.
Y los besos se fueron marchitando,
sin casi percibirlo, sin sollozos.
Y hoy sólo son costumbre, su arrebato
en retirada triste, sin retorno.
Es hora de partir; se fue la magia,
el temblor está en calma, el amor prófugo,
los besos silenciosos, tan dormidos
que no despertarán...como nosotros.
lunes, noviembre 29, 2010
TE FUISTE
Te fuiste.
Como se va la primavera.
Como se van todas las cosas.
Como se pierden en el mar las velas.
Y yo me quedé solo,
con las uñas clavadas en la arena,
viendo como se alejan las mareas.
Te fuiste.
Ni tu nombre recuerdo,
ni el color de tus ojos.
Sólo que por las tardes leíamos a Neruda;
aún me llega el timbre de tu voz profunda,
y el alarido de tu dicha, suelto,
huyendo a medianoche por la playa.
Te fuiste.
Irremediablemente huiste de mi vida.
Fue el océano tu cómplice fortuito:
zarpaste al borde de un balandro cualquiera
una tarde cualquiera.
Yo me quede solo sobre la playa dilatada,
salpicado de ocaso, solitario en la arena.
Te fuiste.
Nos habíamos amado con la furia de los 25 años.
Todo fue cerca al mar:
besos de sal y yodo,
mordiscos de medusa enloquecida,
saltos de delfines en celo,
abrazos hasta brotar la sangre marinera.
Te fuiste.
Como se fueron también la rada familiar,
las velas madrugadoras de los camaroneros,
el lecho duro de nuestros combates clandestinos.
Hasta el mar cambió de rostro y de fragancia;
la codicia del hombre corrompió las aguas.
El aire mismo se llenó de venenos y de miasmas.
Te fuiste.
Como se van todas las cosas.
Y yo me quedé solo,
con las uñas clavadas en la arena,
viendo como se alejaban las mareas.
Como se va la primavera.
Como se van todas las cosas.
Como se pierden en el mar las velas.
Y yo me quedé solo,
con las uñas clavadas en la arena,
viendo como se alejan las mareas.
Te fuiste.
Ni tu nombre recuerdo,
ni el color de tus ojos.
Sólo que por las tardes leíamos a Neruda;
aún me llega el timbre de tu voz profunda,
y el alarido de tu dicha, suelto,
huyendo a medianoche por la playa.
Te fuiste.
Irremediablemente huiste de mi vida.
Fue el océano tu cómplice fortuito:
zarpaste al borde de un balandro cualquiera
una tarde cualquiera.
Yo me quede solo sobre la playa dilatada,
salpicado de ocaso, solitario en la arena.
Te fuiste.
Nos habíamos amado con la furia de los 25 años.
Todo fue cerca al mar:
besos de sal y yodo,
mordiscos de medusa enloquecida,
saltos de delfines en celo,
abrazos hasta brotar la sangre marinera.
Te fuiste.
Como se fueron también la rada familiar,
las velas madrugadoras de los camaroneros,
el lecho duro de nuestros combates clandestinos.
Hasta el mar cambió de rostro y de fragancia;
la codicia del hombre corrompió las aguas.
El aire mismo se llenó de venenos y de miasmas.
Te fuiste.
Como se van todas las cosas.
Y yo me quedé solo,
con las uñas clavadas en la arena,
viendo como se alejaban las mareas.
viernes, noviembre 05, 2010
GRISOU
Igual que tu ventana que no existe
como una sombra de mano en un instrumento fantasma
igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me
asegura idealmente tu existencia
a una distancia
a la distancia
a pesar de la distancia
con tu frente y tu rostro
y toda tu presencia sin cerrar los ojos
y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no
era ni podía ser sino el reflejo inútil de tu presencia de
hecatombe
para mejor mojar las plumas de las aves
cae esta lluvia de muy alto
y me encierra dentro de ti a mí solo
dentro y lejos de ti
como un camino que se pierde en otro continente.
como una sombra de mano en un instrumento fantasma
igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me
asegura idealmente tu existencia
a una distancia
a la distancia
a pesar de la distancia
con tu frente y tu rostro
y toda tu presencia sin cerrar los ojos
y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no
era ni podía ser sino el reflejo inútil de tu presencia de
hecatombe
para mejor mojar las plumas de las aves
cae esta lluvia de muy alto
y me encierra dentro de ti a mí solo
dentro y lejos de ti
como un camino que se pierde en otro continente.
martes, octubre 26, 2010
LA TRISTEZA
No es el dolor de los amores incumplidos
ni los ideales deshechos.
No es tan siquiera la melancolía
de dejar atras la juventud.
Es algo más tremendo y más grande,
algo que crece dentro de mí,
tal vez en el tuétano de los huesos
y que acaso se llame vida.
Porque vivir es triste:
vivir es una daga que se lleva clavada en la sangre.
Me duele abrir los ojos todas las mañanas
y encararme con todas las cosas que conozco y no entiendo.
Me duele dormirme todas las noches
y no haberme respondido a nada.
¡Porque nada tiene respuesta!
He dado un hijo al mundo
y este hijo me pesa en la conciencia,
porque lo he creado para la muerte y el dolor.
Sus infantiles miembros perecerán un día,
se secará su risa
como las viejas fuentes de la montaña.
¡Un cuerpo tan hermoso, un corazón tan puro!
No puedo sentir conformidad.
Hay en mi corazón un rebelde brote que me aflige.
¡Llámense dichosos ellos!. Yo no.
Cuando hundo el rostro entre las manos,
no lloro por un dolor concreto.
La voz humana no podrá consolarme jamás
porque ignora la palabra justa.
Tal vez Dios la pronunciará algún día. Dirá:
"Levántate".
Y yo ascenderé hasta el límite del hombre,
más allá de sus pasiones sencillas y bárbaras.
Ascenderé hasta el ángel y la estrella,
hasta la celeste sandalia del Creador.
Y sentiré en mi pecho la resurrección
de los antiguos privilegios humanos;
el privilegio de la ternura y de la paz,
de la piedad y de la alegría.
Porque yo sólo he contemplado en torno mío
odios y guerras fatricidas,
hipócritas mendigos que cubren sus harapos
con regios mantos de virtud,
niños hambrientos y descalzos,
prostitutas;
hombres enriquecidos en ilegal comercio,
¡miseria en todas partes!
siglo amargo mi siglo para gozar del mundo,
amar la primavera,
vestir los blancos ropajes de la felicidad.
¡Un luto eterno bajo la piel!
Un luto eterno
para los que murieron torturados
en las guerras,
para los que perdieron sus hijos y su hogar,
para los desterrados y los tristes
que todavía no han hallado el camino del regreso.
ni los ideales deshechos.
No es tan siquiera la melancolía
de dejar atras la juventud.
Es algo más tremendo y más grande,
algo que crece dentro de mí,
tal vez en el tuétano de los huesos
y que acaso se llame vida.
Porque vivir es triste:
vivir es una daga que se lleva clavada en la sangre.
Me duele abrir los ojos todas las mañanas
y encararme con todas las cosas que conozco y no entiendo.
Me duele dormirme todas las noches
y no haberme respondido a nada.
¡Porque nada tiene respuesta!
He dado un hijo al mundo
y este hijo me pesa en la conciencia,
porque lo he creado para la muerte y el dolor.
Sus infantiles miembros perecerán un día,
se secará su risa
como las viejas fuentes de la montaña.
¡Un cuerpo tan hermoso, un corazón tan puro!
No puedo sentir conformidad.
Hay en mi corazón un rebelde brote que me aflige.
¡Llámense dichosos ellos!. Yo no.
Cuando hundo el rostro entre las manos,
no lloro por un dolor concreto.
La voz humana no podrá consolarme jamás
porque ignora la palabra justa.
Tal vez Dios la pronunciará algún día. Dirá:
"Levántate".
Y yo ascenderé hasta el límite del hombre,
más allá de sus pasiones sencillas y bárbaras.
Ascenderé hasta el ángel y la estrella,
hasta la celeste sandalia del Creador.
Y sentiré en mi pecho la resurrección
de los antiguos privilegios humanos;
el privilegio de la ternura y de la paz,
de la piedad y de la alegría.
Porque yo sólo he contemplado en torno mío
odios y guerras fatricidas,
hipócritas mendigos que cubren sus harapos
con regios mantos de virtud,
niños hambrientos y descalzos,
prostitutas;
hombres enriquecidos en ilegal comercio,
¡miseria en todas partes!
siglo amargo mi siglo para gozar del mundo,
amar la primavera,
vestir los blancos ropajes de la felicidad.
¡Un luto eterno bajo la piel!
Un luto eterno
para los que murieron torturados
en las guerras,
para los que perdieron sus hijos y su hogar,
para los desterrados y los tristes
que todavía no han hallado el camino del regreso.
miércoles, octubre 13, 2010
MI TRISTEZA
Nada turba mi ser, pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.
Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedía sin par de la existencia.
Ser y no querer ser...esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.
¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente...
Cantarte a ti, tan sólo, me despierta.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.
Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedía sin par de la existencia.
Ser y no querer ser...esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.
¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente...
Cantarte a ti, tan sólo, me despierta.
martes, septiembre 28, 2010
TU PASO
Tu paso
-de una sílaba-
por mi larga fila
de palabras vacías
estaba anunciado desde siempre.
Tu paso de ecos
como la lluvia
de mi tierra amada
era realidad antes de verte.
Tu paso
de cascabel y gaita
era lo que en mi alma acontecía
cuando la visitaban de niño los presagios.
-de una sílaba-
por mi larga fila
de palabras vacías
estaba anunciado desde siempre.
Tu paso de ecos
como la lluvia
de mi tierra amada
era realidad antes de verte.
Tu paso
de cascabel y gaita
era lo que en mi alma acontecía
cuando la visitaban de niño los presagios.
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