Sobre mi propio corazón que espera,
llegadas del futuro o del olvido,
voces que fueron, almas que no han sido,
como en viejo portón llaman afuera:
el murmullo sutil de la primera
noche de amor, el canto desvaído
en luz lunar, el ideal seguido
con ansia inútil por la vida entera...
Yo sé de ese llamar; antes de ahora
despertaba la fiebre abrasadora
que hoy, un dolor esconde.
El alma, silenciosa y taciturna,
ha encendido su lámpara nocturna,
ha cerrado su puerta...y no responde.
domingo, junio 01, 2008
jueves, mayo 29, 2008
LAS SIRENAS
El golfo estaba quieto..Sobre cubierta, a solas,
me invadía la calma solemne de las olas.
Me asaltaba el delirio de la leyenda...Apenas
distante de mis ojos, un grupo de sirenas
surgió subitamente...Una cercana roca
lo sustentaba en lecho de musgos...En mi boca
enmudeció el asombro...Sobre las verdes lamas
vi plateadas colas de pulidas escamas;
y miré claros iris color de alga marina,
y gotas rutilantes sobre la blanca y fina
piel de desnudos torsos...Un divino temblor
agitaba mis miembros, y miré en derredor
como buscando ayuda...Mas no con manos cautas
rellené mis orejas como los viejos nautas,
ni en extraño consorcio de temor y deseo
usé de los ardides del prudente Odiseo.
Iba a oír el divino canto de seducción...
Las sirenas cantaban...Y escuché la canción.
Del apacible golfo las vastas soledades
resonaron al canto de las yertas edades...
Yo oí...¡Los mismos temas..., la canción conocida,
cosas muy viejas, cosas del amor y la vida!
me invadía la calma solemne de las olas.
Me asaltaba el delirio de la leyenda...Apenas
distante de mis ojos, un grupo de sirenas
surgió subitamente...Una cercana roca
lo sustentaba en lecho de musgos...En mi boca
enmudeció el asombro...Sobre las verdes lamas
vi plateadas colas de pulidas escamas;
y miré claros iris color de alga marina,
y gotas rutilantes sobre la blanca y fina
piel de desnudos torsos...Un divino temblor
agitaba mis miembros, y miré en derredor
como buscando ayuda...Mas no con manos cautas
rellené mis orejas como los viejos nautas,
ni en extraño consorcio de temor y deseo
usé de los ardides del prudente Odiseo.
Iba a oír el divino canto de seducción...
Las sirenas cantaban...Y escuché la canción.
Del apacible golfo las vastas soledades
resonaron al canto de las yertas edades...
Yo oí...¡Los mismos temas..., la canción conocida,
cosas muy viejas, cosas del amor y la vida!
lunes, mayo 26, 2008
ENSUEÑO
El silencio en mi alma se armó de caballero,
montó sobre su numen, Pegaso volador,
de su desdén se puso la armadura de acero,
y el ensueño-su espada-reverberaba al sol.
El campo de la vida cruzó con altanero
y majestuoso porte; miró en su derredor...
y mordieron el polvo la lascivia primero
y después la indolencia y enseguida el dolor.
Paseó por la arena sus ojos y su espada;
la soledad profunda premió con su mirada
el magnánimo esfuerzo y el heroico valor.
Y todo quedó en calma...Ni un eco, ni un murmullo...
Hundió los espolines dorados de su orgullo
y regresó a la tienda de su paz interior.
montó sobre su numen, Pegaso volador,
de su desdén se puso la armadura de acero,
y el ensueño-su espada-reverberaba al sol.
El campo de la vida cruzó con altanero
y majestuoso porte; miró en su derredor...
y mordieron el polvo la lascivia primero
y después la indolencia y enseguida el dolor.
Paseó por la arena sus ojos y su espada;
la soledad profunda premió con su mirada
el magnánimo esfuerzo y el heroico valor.
Y todo quedó en calma...Ni un eco, ni un murmullo...
Hundió los espolines dorados de su orgullo
y regresó a la tienda de su paz interior.
domingo, mayo 11, 2008
jueves, abril 24, 2008
EL LLANTO
No es el llanto la párvula presencia
de un débil testimonio.
Llorar es un complejo de desdichas
que brotan desde el mar, desde el tumulto
de luz que hay en el hombre.
Llorar es un total desgarramiento
del alma y sus especies;
es un cosmos
que brota del amor sin esperanza;
de la conjunción estival de las estrellas;
del bosque dando gritos de pavura;
del trágico metal de la belleza;
del hombre abandonado, abandonado.
Llorar es ser un dios de tierra oscura
que bebe vinos verdes,
aguas verdes,
verdes lágrimas verdes, verdes, verdes;
como verdes son ya las pulsaciones
del ángel que asesina.
Llorar es una bárbara pregunta
del hombre ante su ser, ante su origen,
ante las esmeraldas de su semen.
Llorar es enfrentarse ante el desierto
de todos los caminos
con un lirio de amor en las entrañas,
sabiendo que está solo nuestro llanto;
que nadie sabe nada de nosotros;
que vamos como arcángeles malditos;
que se nos dobla el alma hasta los huesos.
de un débil testimonio.
Llorar es un complejo de desdichas
que brotan desde el mar, desde el tumulto
de luz que hay en el hombre.
Llorar es un total desgarramiento
del alma y sus especies;
es un cosmos
que brota del amor sin esperanza;
de la conjunción estival de las estrellas;
del bosque dando gritos de pavura;
del trágico metal de la belleza;
del hombre abandonado, abandonado.
Llorar es ser un dios de tierra oscura
que bebe vinos verdes,
aguas verdes,
verdes lágrimas verdes, verdes, verdes;
como verdes son ya las pulsaciones
del ángel que asesina.
Llorar es una bárbara pregunta
del hombre ante su ser, ante su origen,
ante las esmeraldas de su semen.
Llorar es enfrentarse ante el desierto
de todos los caminos
con un lirio de amor en las entrañas,
sabiendo que está solo nuestro llanto;
que nadie sabe nada de nosotros;
que vamos como arcángeles malditos;
que se nos dobla el alma hasta los huesos.
domingo, abril 20, 2008
martes, abril 15, 2008
lunes, abril 14, 2008
ACOPLE MÁGICO
Sueño con una selva lujuriosa y sombría
donde sólo los vientos columpien el ramaje
y donde no perturben el silencio salvaje
más pasos que mis pasos, más voces que la mía.
Donde enhiestos e incólumes los troncos milenarios
hablen de tiempos idos y de viejas edades
cuando en paz con los hombres las rústicas deidades
poblaban los augustos senderos solitarios.
Donde al conjuro mágico que lance mi deseo,
resurja Pan bicorne, y la lira de Orfeo
repueble con sus notas las regiones desiertas...
¡Y allí, mientras se acoplan fogosos y desnudos
con ninfas y hamadríades los sátiros velludos,
vivir, vivir un día con mis deidades muertas!...
donde sólo los vientos columpien el ramaje
y donde no perturben el silencio salvaje
más pasos que mis pasos, más voces que la mía.
Donde enhiestos e incólumes los troncos milenarios
hablen de tiempos idos y de viejas edades
cuando en paz con los hombres las rústicas deidades
poblaban los augustos senderos solitarios.
Donde al conjuro mágico que lance mi deseo,
resurja Pan bicorne, y la lira de Orfeo
repueble con sus notas las regiones desiertas...
¡Y allí, mientras se acoplan fogosos y desnudos
con ninfas y hamadríades los sátiros velludos,
vivir, vivir un día con mis deidades muertas!...
domingo, abril 13, 2008
ANFORA ROTA
Te resquebrajas,
vida,
como las ánforas
repletas un tiempo
de mirra y de ámbar
y que hoy se arrinconan vacías
y olvidadas...
Vida mía hecha sueño,
te resquebrajas...
Mas aún por la múltiple herida
de tus abras
trasciende el perfume
de las nobles esencias guardadas...
vida,
como las ánforas
repletas un tiempo
de mirra y de ámbar
y que hoy se arrinconan vacías
y olvidadas...
Vida mía hecha sueño,
te resquebrajas...
Mas aún por la múltiple herida
de tus abras
trasciende el perfume
de las nobles esencias guardadas...
miércoles, abril 09, 2008
TAREA INÚTIL
Mientras el mar duplica la plenitud serena
de un cielo sin celajes, el infante, a la orilla,
coge agua de las ondas con su breve escudilla
y la vierte en el hoyo que ha cavado en la arena.
- ¿Qué haces ahí?- pregunto -; y el niño sin cesar
en su juego, responde: -Estoy vaciando el mar.
- Te reconozco ahora, con tu inocente labio,
ha tres lustros de siglos, desengañaste al sabio
de un meditar inútil; una tarde como ésta
humillaste su orgullo con la misma respuesta...
Mas déjame tu sitio: yo quiero en mi locura
trocar tu pasatiempo en personal tortura...
El niño no responde; cede sin vacilar
su escudilla, y se aleja por la orilla del mar.
Y yo me quedo a solas, y mientras la marea
va subiendo y subiendo, prosigo la tarea
que, para daño mío, nunca ha de terminar.
de un cielo sin celajes, el infante, a la orilla,
coge agua de las ondas con su breve escudilla
y la vierte en el hoyo que ha cavado en la arena.
- ¿Qué haces ahí?- pregunto -; y el niño sin cesar
en su juego, responde: -Estoy vaciando el mar.
- Te reconozco ahora, con tu inocente labio,
ha tres lustros de siglos, desengañaste al sabio
de un meditar inútil; una tarde como ésta
humillaste su orgullo con la misma respuesta...
Mas déjame tu sitio: yo quiero en mi locura
trocar tu pasatiempo en personal tortura...
El niño no responde; cede sin vacilar
su escudilla, y se aleja por la orilla del mar.
Y yo me quedo a solas, y mientras la marea
va subiendo y subiendo, prosigo la tarea
que, para daño mío, nunca ha de terminar.
DESNUDA
Iba toda desnuda la visión estupenda
con blancores de nardo, atrayente y fatal,
y su voz era flama, y su vientre era ofrenda
en que el sexo fulgía como un áureo trigal.
En unánime angustia se apiñaba en la senda
el humano deseo con rugidos de mal,
y los ojos, puñales de lasciva contienda,
dardeaban sus puntas como un solo puñal.
Era un coro de aullidos, era un lúbrico asalto,
y los ojos en fiebre y las manos en alto
eran siervos sumisos de la extraña visión;
y la forma desnuda, bajo el fiero destino
que ni escucha ni aguarda, prosiguió su camino
de cometa que arrastra una estela de horror.
Sólo un hombre pugnaba por asirse a la vida
ante el hondo presagio de la noche estelar,
y quedarse a la zaga, mientras era impelida
la fantástica turba por un viento de mar.
Mas sintió que era inútil...Un afán sin medida
lo empujaba al espectro...¡Y era noble cegar
las pupilas obsesas a la luz maldecida
por no ser el esclavo de su propio mirar!
Y en las pávidas cuencas que albergaban sus ojos
sepultó las diez uñas, y cayeron dos rojos
y sangrientos claveles de la turba a los pies...
Y sumido en su noche, emblemático y fuerte,
como el ángel que triunfa del amor y la muerte,
lo miraron los hombres que pasaron después.
con blancores de nardo, atrayente y fatal,
y su voz era flama, y su vientre era ofrenda
en que el sexo fulgía como un áureo trigal.
En unánime angustia se apiñaba en la senda
el humano deseo con rugidos de mal,
y los ojos, puñales de lasciva contienda,
dardeaban sus puntas como un solo puñal.
Era un coro de aullidos, era un lúbrico asalto,
y los ojos en fiebre y las manos en alto
eran siervos sumisos de la extraña visión;
y la forma desnuda, bajo el fiero destino
que ni escucha ni aguarda, prosiguió su camino
de cometa que arrastra una estela de horror.
Sólo un hombre pugnaba por asirse a la vida
ante el hondo presagio de la noche estelar,
y quedarse a la zaga, mientras era impelida
la fantástica turba por un viento de mar.
Mas sintió que era inútil...Un afán sin medida
lo empujaba al espectro...¡Y era noble cegar
las pupilas obsesas a la luz maldecida
por no ser el esclavo de su propio mirar!
Y en las pávidas cuencas que albergaban sus ojos
sepultó las diez uñas, y cayeron dos rojos
y sangrientos claveles de la turba a los pies...
Y sumido en su noche, emblemático y fuerte,
como el ángel que triunfa del amor y la muerte,
lo miraron los hombres que pasaron después.
miércoles, abril 02, 2008
lunes, marzo 31, 2008
El ESTANQUE
Bajaste hasta mi estanque
y en el remanso azul
de su agua clara,
clavaste tu destino
turbio y aventurero.
Tu mirada distraída
y errante
se detuvo un momento
en la pueril blancura
de mis dormidos lotos.
Venías cansada y mustia
del camino
y anhelaste el remanso.
Luego, cuando ya amanecía,
cuando la vieja luna
cansada de su ronda
arrojaba su bostezo final
sobre mi agua,
cuando cobraste fuerzas,
con hiriente dominio
me arrancaste tu destino
a dos manos,
ante el pálido asombro
de mi quieta mirada
adormecida.
y en el remanso azul
de su agua clara,
clavaste tu destino
turbio y aventurero.
Tu mirada distraída
y errante
se detuvo un momento
en la pueril blancura
de mis dormidos lotos.
Venías cansada y mustia
del camino
y anhelaste el remanso.
Luego, cuando ya amanecía,
cuando la vieja luna
cansada de su ronda
arrojaba su bostezo final
sobre mi agua,
cuando cobraste fuerzas,
con hiriente dominio
me arrancaste tu destino
a dos manos,
ante el pálido asombro
de mi quieta mirada
adormecida.
viernes, marzo 28, 2008
PLACIDEZ
Esta noche ha traído un temblor de luceros,
un gris cielo de perla y un octante de luna;
la penumbra es de plata, y se envuelven en una
transparencia indecisa los callados senderos.
En el alma se filtra, por ocultos veneros
de recóndita fuente, una calma oportuna,
y apacienta sus cuitas la contraria fortuna
cual si fuera un rebaño de medrosos corderos.
Resignado el espíritu, no formula un reproche
por el mal ni la muerte; la quietud de la noche
los impulsos refrena y las ansias mitiga;
y la vida se acepta, sin saber si la mansa
placidez en que el pecho se adormece y descansa
es virtud y holocausto, o desdén y fatiga.
un gris cielo de perla y un octante de luna;
la penumbra es de plata, y se envuelven en una
transparencia indecisa los callados senderos.
En el alma se filtra, por ocultos veneros
de recóndita fuente, una calma oportuna,
y apacienta sus cuitas la contraria fortuna
cual si fuera un rebaño de medrosos corderos.
Resignado el espíritu, no formula un reproche
por el mal ni la muerte; la quietud de la noche
los impulsos refrena y las ansias mitiga;
y la vida se acepta, sin saber si la mansa
placidez en que el pecho se adormece y descansa
es virtud y holocausto, o desdén y fatiga.
jueves, marzo 20, 2008
viernes, marzo 14, 2008
EL SECRETO
Ya lo ves, pobre ingenua...Fué forzoso que un día
te atrajera a mis lares la fatal melodía
a fundir en un canto tu tristeza y la mía.
Ya no son sólo tuyas las ternezas que lloras
y dolientes ocasos y radiantes auroras
han de hallarnos unidos al correr de las horas.
Cuando tiendo mis alas y mi sueño persigo,
no por ir a otros rumbos de tu ser me desligo;
hay un poco del alma que se queda contigo.
Aunque borre tu imagen el fulgor que me baña
en regiones ignotas, nunca me eres extraña;
tu recuerdo me sigue y mi amor te acompaña.
Mas si el ansia se acrece, si la hoguera se aviva,
y me arrastra a sus cumbres la emoción fugitiva,
la impotencia del vuelo te mantiene cautiva.
No pretendas ilusa trasponer el arcano;
en mis ojos tus ojos y mi mano en tu mano,
concertamos la cita para un mundo lejano.
Es anhelo imposible traspasar el pequeño
y vedado recinto; es inútil empeño
y te llegan mis rimas como en brumas de sueño.
Del simbólico verbo el oculto sentido
no se muestra a tus ojos, y fugaz el sonido
como un ave cansada desfallece en tu oído.
Que la noche y el día te contemplen absorta
en la dulce esperanza que los siglos acorta...
Si no llega el instante de la cita ¿qué importa?
Mas si quiere tu halago profanar mi retiro,
tu caricia impaciente, en fantástico giro,
flotará en los umbrales como vuela un suspiro.
El enigma se esconde y el secreto perdura
a pesar de tu fiebre que en mis labios apura
del amor insaciable la divina tortura.
Cuando muera en tus brazos, y el espíritu inerte
ni a tus besos responda ni a tu voz se despierte,
ha de alzarse el misterio más hostil y más fuerte...
¡Siempre ha sido más hondo que el amor y la muerte!
te atrajera a mis lares la fatal melodía
a fundir en un canto tu tristeza y la mía.
Ya no son sólo tuyas las ternezas que lloras
y dolientes ocasos y radiantes auroras
han de hallarnos unidos al correr de las horas.
Cuando tiendo mis alas y mi sueño persigo,
no por ir a otros rumbos de tu ser me desligo;
hay un poco del alma que se queda contigo.
Aunque borre tu imagen el fulgor que me baña
en regiones ignotas, nunca me eres extraña;
tu recuerdo me sigue y mi amor te acompaña.
Mas si el ansia se acrece, si la hoguera se aviva,
y me arrastra a sus cumbres la emoción fugitiva,
la impotencia del vuelo te mantiene cautiva.
No pretendas ilusa trasponer el arcano;
en mis ojos tus ojos y mi mano en tu mano,
concertamos la cita para un mundo lejano.
Es anhelo imposible traspasar el pequeño
y vedado recinto; es inútil empeño
y te llegan mis rimas como en brumas de sueño.
Del simbólico verbo el oculto sentido
no se muestra a tus ojos, y fugaz el sonido
como un ave cansada desfallece en tu oído.
Que la noche y el día te contemplen absorta
en la dulce esperanza que los siglos acorta...
Si no llega el instante de la cita ¿qué importa?
Mas si quiere tu halago profanar mi retiro,
tu caricia impaciente, en fantástico giro,
flotará en los umbrales como vuela un suspiro.
El enigma se esconde y el secreto perdura
a pesar de tu fiebre que en mis labios apura
del amor insaciable la divina tortura.
Cuando muera en tus brazos, y el espíritu inerte
ni a tus besos responda ni a tu voz se despierte,
ha de alzarse el misterio más hostil y más fuerte...
¡Siempre ha sido más hondo que el amor y la muerte!
sábado, marzo 08, 2008
RETORNO
El retorno será
¿No lo adivinas?
Con el alba.
El sueño de una caricia suave
por dos manos sin vida,
de unos pasos sin pies
en la distancia,
del temblor de un perfume
vagando sobre el viento
despertará tu anhelo.
-Entonces llegaré.
No ensayes actitudes
ni trates de acordarte
de frases ya formadas
o caricias ya hechas,
di silabas aisladas
o palabras absurdas,
-es lo mismo-
el sentido no importa a nuestra dicha.
Descansaré mi prisa
entre tus brazos,
mientras el día entrega
en escarlata
su vida y su luz.
¿No lo adivinas?
Con el alba.
El sueño de una caricia suave
por dos manos sin vida,
de unos pasos sin pies
en la distancia,
del temblor de un perfume
vagando sobre el viento
despertará tu anhelo.
-Entonces llegaré.
No ensayes actitudes
ni trates de acordarte
de frases ya formadas
o caricias ya hechas,
di silabas aisladas
o palabras absurdas,
-es lo mismo-
el sentido no importa a nuestra dicha.
Descansaré mi prisa
entre tus brazos,
mientras el día entrega
en escarlata
su vida y su luz.
jueves, marzo 06, 2008
MEDIA LUNA
Cuando yo tenía 12 años Edwiges Diada me dijo que no, que nunca pusiera un pie en la Media Luna. Yo la miraba atónito y aterrorizado por que su cara no era como las demás caras ni su cuerpo. Ella me hablaba en voz muy baja, como silbando, y me costaba trabajo entenderle. A veces, después de un rato, me desesperaba y quería salir corriendo, pero algo me detenía. Algo o alguien. Algo o Edwiges. Entonces tenía que seguir oyendo esa letanía aunque jamás le había dicho de mi amor por la Media Luna. Luego, al día siguiente, me iba en el camión a la secundaria pero toda la noche me había dado vueltas la idea de cómo y por qué aquella aparición no me dejaba en paz. En dónde, en dónde fue que se ligó a mi vida?
Tendrían que pasar muchos años y pesadillas antes de que pudiera dar el paso. La decisión estaba tomada, pero por una cosa o por otra no realizaba mi sueño. Yo sabía que así retornaría a mis orígenes, a mi rancho, a lo mío. Era en el fondo un irresistible llamado de la sangre que debía atender o mi vida quedaría suelta, sin asidero. Pero no era eso lo único. La Media Luna era mucho más. Significaba un espacio, o más bien, un universo y me preguntaba cómo eran así las cosas, pues un universo no puede caber dentro de otro o no lo sería, duda que me persiguió muchísimas veces y de la que nadie, nadie, me sacaría sino yo mismo ese día.
La niebla amaneció más espesa cuando dejé Juanacatlán todavía a oscuras. Ningún alma quiso acompañarme cuando dije a dónde iba y ni me prestaron bestia o bicicleta. Nomás se santigüaron. Pero no me eran indispensables. Eché a andar y al cabo de las primeras luces el campo lucía tal y como lo imaginaba: intensamente húmedo y verde, hasta inundar mis sentidos y mi alma. No necesitaba nada más. Las nubes formaban formas caprichosas que sin embargo mi imaginación rápidamente descifraba, mientras el interminable camino se perdía a lo lejos entre mares de montañas y bosques de pinos. Había almorzado allá y llevaba bastimento suficiente para todo el día.
Al atardecer, cuando el sol declinaba, llegué a Lagunillas. Al fondo aún se percibían los humos del coloso y la blancura luminosa del Nevado. En un primer plano, las aguas cristalinas de los pequeños lagos. Al acercarme, mi instinto me indicó de inmediato la Media Luna. Una creciente emoción, que no miedo, se apoderaba de mi en tanto que las sombras de la noche hacían su aparición para ocultar el enorme pirúl que precedía al frontis. La soledad total y una sensación de triste abandono, más el ulular del viento, dejaron de aquel momento en mi corazón una extraña e imborrable huella que no era sino familiarmente relajante y bienhechora.
Admiré con la poca luz que quedaba la grandeza de aquella construcción. La imaginaba menos ostentosa, más pueblerina, pero en realidad eran impresionantes sus dimensiones y su calidad.
A medida que la recorría con la mirada se hizo patente mi pequeñez y mi incapacidad para indagar más nada. El intenso frío me obligó a cubrirme en un portal y luego de la fogata preparar mi bolsa de dormir. Siempre soñé e imaginé este momento y no me importaba ninguna inclemencia con tal de poner pie, mañana mismo, en su interior.
Empezaba a conciliar el sueño cuando ella llegó, ahora sin pies, flotando a una altura lejana a mi; tanto que su voz se confundía con el viento y sus cabellos con las ramas del pirúl.
"Te dije que no vinieras. Te lo dije muchas veces. ¡Necio!. ¿Crees que puedes oponerte a tu destino?. ¿Ralmente lo crees?"
Cuál destino???; ¿de qué me hablas Edwiges?; ¿Acaso conoces mi destino?...
Después de un largo y espeso silencio enmedio del cual me miraba fijamente con sus cuencas vacías, se acerco a donde me encontraba. Lentamente extendió su brazo hacia mi y un sudor frío empezó a inundar mi espalda. Sus dedos rozaron mi piel...no podía moverme y la respiración se interumpió cuando su aliento cubrió mi rostro.
"Querido niño, yo te conozco desde antes de que vinieras a este mundo. Sé tu destino. Sé cuando te irás. Sé lo que sucederá mañana contigo y también pasado mañana. Por eso te dije que a la Media Luna no te acercaras, pero saliste a él. Eres terco!. Quise que no fuera así, pero ni yo, ni yo que estoy a sus pies, pude convencerlo".
Sus manos descarnadas acariciaban mis mejillas sin hacerme daño. Edwiges me amaba, o yo eso sentía. De haberlo querido ella así, ya estaría muerto. Por tanto, pensaba, esto es parte de mi destino.
Recuperado el aliento pero aún enmedio de aquel escalofriante momento, decidí abrazarla. Lo hice con delicada suavidad hasta sentirla totalmente adentrada en mi alma. Le susurré: "Si este es mi destino, por favor, hazlo tuyo; acompañame. No me abandones".
Tras mi cabello reunió sus manos y con una voz que no era la misma, sentenció: "Mañana será otro día"...
De pronto, la alarma anunció las 6 am. ¡Que hueva!...
Tendrían que pasar muchos años y pesadillas antes de que pudiera dar el paso. La decisión estaba tomada, pero por una cosa o por otra no realizaba mi sueño. Yo sabía que así retornaría a mis orígenes, a mi rancho, a lo mío. Era en el fondo un irresistible llamado de la sangre que debía atender o mi vida quedaría suelta, sin asidero. Pero no era eso lo único. La Media Luna era mucho más. Significaba un espacio, o más bien, un universo y me preguntaba cómo eran así las cosas, pues un universo no puede caber dentro de otro o no lo sería, duda que me persiguió muchísimas veces y de la que nadie, nadie, me sacaría sino yo mismo ese día.
La niebla amaneció más espesa cuando dejé Juanacatlán todavía a oscuras. Ningún alma quiso acompañarme cuando dije a dónde iba y ni me prestaron bestia o bicicleta. Nomás se santigüaron. Pero no me eran indispensables. Eché a andar y al cabo de las primeras luces el campo lucía tal y como lo imaginaba: intensamente húmedo y verde, hasta inundar mis sentidos y mi alma. No necesitaba nada más. Las nubes formaban formas caprichosas que sin embargo mi imaginación rápidamente descifraba, mientras el interminable camino se perdía a lo lejos entre mares de montañas y bosques de pinos. Había almorzado allá y llevaba bastimento suficiente para todo el día.
Al atardecer, cuando el sol declinaba, llegué a Lagunillas. Al fondo aún se percibían los humos del coloso y la blancura luminosa del Nevado. En un primer plano, las aguas cristalinas de los pequeños lagos. Al acercarme, mi instinto me indicó de inmediato la Media Luna. Una creciente emoción, que no miedo, se apoderaba de mi en tanto que las sombras de la noche hacían su aparición para ocultar el enorme pirúl que precedía al frontis. La soledad total y una sensación de triste abandono, más el ulular del viento, dejaron de aquel momento en mi corazón una extraña e imborrable huella que no era sino familiarmente relajante y bienhechora.
Admiré con la poca luz que quedaba la grandeza de aquella construcción. La imaginaba menos ostentosa, más pueblerina, pero en realidad eran impresionantes sus dimensiones y su calidad.
A medida que la recorría con la mirada se hizo patente mi pequeñez y mi incapacidad para indagar más nada. El intenso frío me obligó a cubrirme en un portal y luego de la fogata preparar mi bolsa de dormir. Siempre soñé e imaginé este momento y no me importaba ninguna inclemencia con tal de poner pie, mañana mismo, en su interior.
Empezaba a conciliar el sueño cuando ella llegó, ahora sin pies, flotando a una altura lejana a mi; tanto que su voz se confundía con el viento y sus cabellos con las ramas del pirúl.
"Te dije que no vinieras. Te lo dije muchas veces. ¡Necio!. ¿Crees que puedes oponerte a tu destino?. ¿Ralmente lo crees?"
Cuál destino???; ¿de qué me hablas Edwiges?; ¿Acaso conoces mi destino?...
Después de un largo y espeso silencio enmedio del cual me miraba fijamente con sus cuencas vacías, se acerco a donde me encontraba. Lentamente extendió su brazo hacia mi y un sudor frío empezó a inundar mi espalda. Sus dedos rozaron mi piel...no podía moverme y la respiración se interumpió cuando su aliento cubrió mi rostro.
"Querido niño, yo te conozco desde antes de que vinieras a este mundo. Sé tu destino. Sé cuando te irás. Sé lo que sucederá mañana contigo y también pasado mañana. Por eso te dije que a la Media Luna no te acercaras, pero saliste a él. Eres terco!. Quise que no fuera así, pero ni yo, ni yo que estoy a sus pies, pude convencerlo".
Sus manos descarnadas acariciaban mis mejillas sin hacerme daño. Edwiges me amaba, o yo eso sentía. De haberlo querido ella así, ya estaría muerto. Por tanto, pensaba, esto es parte de mi destino.
Recuperado el aliento pero aún enmedio de aquel escalofriante momento, decidí abrazarla. Lo hice con delicada suavidad hasta sentirla totalmente adentrada en mi alma. Le susurré: "Si este es mi destino, por favor, hazlo tuyo; acompañame. No me abandones".
Tras mi cabello reunió sus manos y con una voz que no era la misma, sentenció: "Mañana será otro día"...
De pronto, la alarma anunció las 6 am. ¡Que hueva!...
jueves, febrero 14, 2008
EN EL DÍA DEL AMOR
No importa que esta carta de amor
se desintegre,
que no llegue jamás a tu ribera,
que vivas muchos años
sin saber que una magia inesperada,
me hizo vibrar con tu presencia efímera,
con tu estela de sueño inexistente.
Pero ya no te escribo.
Se disuelven de pronto las palabras
en la luz que me habita.
Eres sólo el pretexto
que dio a mi corazón su fuego antiguo,
y de nuevo en la noche de mi angustia
tiembla como una estrella la poesía.
se desintegre,
que no llegue jamás a tu ribera,
que vivas muchos años
sin saber que una magia inesperada,
me hizo vibrar con tu presencia efímera,
con tu estela de sueño inexistente.
Pero ya no te escribo.
Se disuelven de pronto las palabras
en la luz que me habita.
Eres sólo el pretexto
que dio a mi corazón su fuego antiguo,
y de nuevo en la noche de mi angustia
tiembla como una estrella la poesía.
miércoles, enero 16, 2008
MESSAGÉRE
Ta voix résonne en moi comme un hymne d'aurore.
Qui réveille ma peine et la fait s'envoler.
Le silence rythmé des heures a coulé
Tandis que ta chanson fuse et me berce encore.
Dans ma vie anxieuse et d'amour et de treve
L'illusion surgit aux feux de ta beauté
Et la sente ou je vais se nimbde de clarté
Et le vent de l'espoir a soulevé mon reve.
Tu fus messagére exquise de la joie
Qui m'offrit ses splendeurs de soleil et de soie.
Ta voix fut le dictame a mon esprit amer.
Tes mots se son gravés dans mon ame imquiete
Conque marine qui, dans le lointain, répete.
Le long rhytme éternel des vagues de la mer.
Qui réveille ma peine et la fait s'envoler.
Le silence rythmé des heures a coulé
Tandis que ta chanson fuse et me berce encore.
Dans ma vie anxieuse et d'amour et de treve
L'illusion surgit aux feux de ta beauté
Et la sente ou je vais se nimbde de clarté
Et le vent de l'espoir a soulevé mon reve.
Tu fus messagére exquise de la joie
Qui m'offrit ses splendeurs de soleil et de soie.
Ta voix fut le dictame a mon esprit amer.
Tes mots se son gravés dans mon ame imquiete
Conque marine qui, dans le lointain, répete.
Le long rhytme éternel des vagues de la mer.
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- Nací un martes 13 exactamente a las 00.13 y alguien dijo que por eso estaba emparentado con un ángel desalojado del Paraíso. Tal vez...