Como una estrella que recorre el firmamento
en un instante, sólo en uno,
iluminaste mi sendero, dos segundos,
dos pasos, dos, sólo dos.
Hubiera querido contagiarte mis emociones,
mis deseos, mis sentimientos que
huracanados se agolparon
ante ti.
Fugaz, un relámpago recorrió mi alma
por todos sus espacios, y mi cuerpo quedó
colgando de otro astro en espera
de algo, de alguien, que no acierto aún a concebir.
Realmente has sido tú?...o acaso de nuevo mis
nostalgias juegan conmigo?. Si tú...no vuelvas
a importunar mi vida. Si mis nostalgias...déjalas,
ya llegará la manera de reencontrarme con ellas.
sábado, junio 09, 2007
miércoles, junio 06, 2007
ME GUSTARÍA QUE SUPIERAS
Quiero hablarte, amor mío.
Me gustaría que supieras...
Esta tarde las palabras me nacen transparentes
como del fondo de una fuente mística,
y juegan con tu nombre,
impulsando su barco de cristal
a través de una nube.
Sólo el júbilo habla.
Mi corazón ungido de amargura
y de antiguo dolor, quedó dormido
en su tierra sombría.
Rocas adversas lo aprisionan,
la ausencia lo encarcela,
y no puede vivir desde que el tiempo
sin ti lo tiene oscurecido.
Mi corazón hoy duerme, pero
lo arrulla tu canción amorosa
como a un niño cansado,
y sueña...
Dulcícimos delfines lo conducen a tu lago tranquilo.
No sé cómo has podido
transformar su morado violento
en un rojo purísimo,
y rescatarlo de su agonía reciente
por túnel de luz abierto a la esperanza.
Sale de la tiniebla y el resplandor lo ciega.
Deja que se acostumbre a tu estancia traslúcida.
Era el abismo sordo... y lo habitas de música.
Duele de pronto la armonía,
como en la fiebre un vaso de frescura.
Quiero hablarte, amor mío,
con una voz tan inocente, que de nuevo
aprenda a deletrear todo lo bello.
Abro los ojos como si estrenara
los colores, las aves, la fiesta de la tierra.
No quiero oír otra palabra
sino aquella que de tu boca sale
y llega a mí, cantándome, lavándome
de un idioma confuso.
Ahora puedo decirte el nombre de las cosas
y su milagro cierto,
porque de todas ellas a tu alma hay un paso.
Si la lluvia me moja, sólo pienso en tus ojos
y en su espejo dolido;
si un temblor me sacude,
es que viajan tus manos por mis hombros despiertos.
Cada hora el mensaje de tu voz me sorprende
y no sé si camino o eres tú quien me lleva.
Desde su oscuro limbo
esperaban mis labios tu dulce llegada,
porque eras siempre como un anhelo,
no visto aún, tan sólo presentido.
Me dolieron los párpados al verte,
como ventanas que abren a la vida
y el sol las enciende.
Entré a tu valle de alegría
con pasos torpes y secreta angustia,
y en ese instante comenzó el prodigio.
Jamás plantas resecas
bebieron tanta savia de ternura.
¡Qué aprendizaje de jazmín pequeño!
¡Qué arenas transformadas
en tibio césped de reposo y sueño!
¡Que mundo has inventado en mi final!
¡Que bálsamo milagroso resucita mi alma,
para sentirme de nuevo enamorado!
Ya no temo la muerte, ni el tiempo, ni la sombra.
Vivo como un coral en su bosque impenetrable,
refugiado en la entraña de tu océano, amor mío.
Navego hacia tu pecho con alas submarinas,
en grácil vela de oleaje y espuma,
y anclo en tu corazón, puerto y destino.
Me gustaría que supieras...
Esta tarde las palabras me nacen transparentes
como del fondo de una fuente mística,
y juegan con tu nombre,
impulsando su barco de cristal
a través de una nube.
Sólo el júbilo habla.
Mi corazón ungido de amargura
y de antiguo dolor, quedó dormido
en su tierra sombría.
Rocas adversas lo aprisionan,
la ausencia lo encarcela,
y no puede vivir desde que el tiempo
sin ti lo tiene oscurecido.
Mi corazón hoy duerme, pero
lo arrulla tu canción amorosa
como a un niño cansado,
y sueña...
Dulcícimos delfines lo conducen a tu lago tranquilo.
No sé cómo has podido
transformar su morado violento
en un rojo purísimo,
y rescatarlo de su agonía reciente
por túnel de luz abierto a la esperanza.
Sale de la tiniebla y el resplandor lo ciega.
Deja que se acostumbre a tu estancia traslúcida.
Era el abismo sordo... y lo habitas de música.
Duele de pronto la armonía,
como en la fiebre un vaso de frescura.
Quiero hablarte, amor mío,
con una voz tan inocente, que de nuevo
aprenda a deletrear todo lo bello.
Abro los ojos como si estrenara
los colores, las aves, la fiesta de la tierra.
No quiero oír otra palabra
sino aquella que de tu boca sale
y llega a mí, cantándome, lavándome
de un idioma confuso.
Ahora puedo decirte el nombre de las cosas
y su milagro cierto,
porque de todas ellas a tu alma hay un paso.
Si la lluvia me moja, sólo pienso en tus ojos
y en su espejo dolido;
si un temblor me sacude,
es que viajan tus manos por mis hombros despiertos.
Cada hora el mensaje de tu voz me sorprende
y no sé si camino o eres tú quien me lleva.
Desde su oscuro limbo
esperaban mis labios tu dulce llegada,
porque eras siempre como un anhelo,
no visto aún, tan sólo presentido.
Me dolieron los párpados al verte,
como ventanas que abren a la vida
y el sol las enciende.
Entré a tu valle de alegría
con pasos torpes y secreta angustia,
y en ese instante comenzó el prodigio.
Jamás plantas resecas
bebieron tanta savia de ternura.
¡Qué aprendizaje de jazmín pequeño!
¡Qué arenas transformadas
en tibio césped de reposo y sueño!
¡Que mundo has inventado en mi final!
¡Que bálsamo milagroso resucita mi alma,
para sentirme de nuevo enamorado!
Ya no temo la muerte, ni el tiempo, ni la sombra.
Vivo como un coral en su bosque impenetrable,
refugiado en la entraña de tu océano, amor mío.
Navego hacia tu pecho con alas submarinas,
en grácil vela de oleaje y espuma,
y anclo en tu corazón, puerto y destino.
martes, junio 05, 2007
NECESITO ENCONTRARTE
Necesito encontrarte
a ti, que apenas me conoces;
porque, ¿sabes?, en tardes como ésta,
en noches como ésta,
el alma se rebela, se escapa,
quiere alcanzar un sueño,
su frágil, leve sueño
y entonces...¡Qué solos nos quedamos!,
y ya no es posible estarnos quietos, agónicos, callados,
con el peso de toda la ternura
llenándonos los poros, la soledad, la muerte.
Sí, verdaderamente te amo,
a ti, que eres la síntesis
de las briznas que la emoción convoca;
a ti te escribo,
a ti que eres el aliciente
de la absurda embriaguez de mi poesía.
No importa que esta carta de amor,
se desintegre,
que no llegue jamás a tu ribera,
que vivas muchos años
sin saber que una magia inesperada,
me hizo vibrar con tu presencia efímera,
con tu estela de sueño inexistente.
En verdad, no te amo.
Pero un aire de ti, llegó a mis hombros
con tempestad de espinas,
desgajó la epidermis y los huesos
y surgió de la herida inevitable
el secreto caudal aprisionado,
que a la orilla del mundo se desborda,
lo inunda, lo avasalla
y aparece total, maravilloso
al estreno radiante de mi sorpresa.
Pero ya no te escribo.
Se disuelven de pronto las palabras
en la luz que me habita.
Eres sólo el pretexto
que dio a mi corazón su fuego antiguo,
y de nuevo en la noche de mi angustia
tiembla como una estrella la poesía...
a ti, que apenas me conoces;
porque, ¿sabes?, en tardes como ésta,
en noches como ésta,
el alma se rebela, se escapa,
quiere alcanzar un sueño,
su frágil, leve sueño
y entonces...¡Qué solos nos quedamos!,
y ya no es posible estarnos quietos, agónicos, callados,
con el peso de toda la ternura
llenándonos los poros, la soledad, la muerte.
Sí, verdaderamente te amo,
a ti, que eres la síntesis
de las briznas que la emoción convoca;
a ti te escribo,
a ti que eres el aliciente
de la absurda embriaguez de mi poesía.
No importa que esta carta de amor,
se desintegre,
que no llegue jamás a tu ribera,
que vivas muchos años
sin saber que una magia inesperada,
me hizo vibrar con tu presencia efímera,
con tu estela de sueño inexistente.
En verdad, no te amo.
Pero un aire de ti, llegó a mis hombros
con tempestad de espinas,
desgajó la epidermis y los huesos
y surgió de la herida inevitable
el secreto caudal aprisionado,
que a la orilla del mundo se desborda,
lo inunda, lo avasalla
y aparece total, maravilloso
al estreno radiante de mi sorpresa.
Pero ya no te escribo.
Se disuelven de pronto las palabras
en la luz que me habita.
Eres sólo el pretexto
que dio a mi corazón su fuego antiguo,
y de nuevo en la noche de mi angustia
tiembla como una estrella la poesía...
lunes, junio 04, 2007
TE EXTRAÑO TANTO

¡Te extraño tanto!...
Un día me dijiste simplemente: "Te amo".
Y te miré a los ojos
y solté las amarras de mi barca
y navegué en tu océano.
Mi arena
se transformó en espuma viajera y sorprendida;
y descubrí contigo
islas inconquistadas,
jóvenes y desconocidos territorios,
donde inventó el amor su paraíso.
Yo sé que en algún sitio de la tierra,
esta brisa que ahora me estremece
de pálida nostalgia,
ha de rozar tu frente vagabunda.
No importa que sea viernes o domingo,
en cualquier fecha pienso en ti.
¡Te extraño tanto!
viernes, junio 01, 2007
TEATRO
Damas y caballeros, bienvenidos al gran teatro del amor!
Allá, en primera fila, se encuentran los más perversos, quienes disfrutan con el engaño y con el ardid. Se han ganado su lugar con honores y siguen cosechando triunfos. Un aplauso para ellos.
La luneta se cubre de carcajadas y de sonrisas burlonas cuando es ocupada por los que gozan con el dolor ajeno ante el abandono y la traición.
El anfiteatro está reservado para los cobardes, esos que no se atreven siquiera a decir "te amo" cuando la vida les llama.
Los palcos primeros y los segundos se colman de abandonados, de resignados, ya muerta cualquier ilusión.
Los palcos terceros, casi desiertos, por los que aún guardan esperanza y pasión.
La galería, a reventar siempre, huele a sexo, transpira sexo, palpita sexo.
Y en el escenario tres o cuatro parejas intentan una obra portentosa: hacer el amor sin ser vistos y con extrema urgencia por temor a que los siete minutos se conviertan en parodia o en burlesque. Pero lo intentan en serio. Se afanan. El sudor de sus cuerpos y de sus rostros, sus caricias y búsqueda no dejan nada a la imaginación...
Y es ahí, justo ahí que dibujo ante el telón pero desde el fondo una gran incógnita: ¿ Es esto en serio?...ja, ja, ja.
Allá, en primera fila, se encuentran los más perversos, quienes disfrutan con el engaño y con el ardid. Se han ganado su lugar con honores y siguen cosechando triunfos. Un aplauso para ellos.
La luneta se cubre de carcajadas y de sonrisas burlonas cuando es ocupada por los que gozan con el dolor ajeno ante el abandono y la traición.
El anfiteatro está reservado para los cobardes, esos que no se atreven siquiera a decir "te amo" cuando la vida les llama.
Los palcos primeros y los segundos se colman de abandonados, de resignados, ya muerta cualquier ilusión.
Los palcos terceros, casi desiertos, por los que aún guardan esperanza y pasión.
La galería, a reventar siempre, huele a sexo, transpira sexo, palpita sexo.
Y en el escenario tres o cuatro parejas intentan una obra portentosa: hacer el amor sin ser vistos y con extrema urgencia por temor a que los siete minutos se conviertan en parodia o en burlesque. Pero lo intentan en serio. Se afanan. El sudor de sus cuerpos y de sus rostros, sus caricias y búsqueda no dejan nada a la imaginación...
Y es ahí, justo ahí que dibujo ante el telón pero desde el fondo una gran incógnita: ¿ Es esto en serio?...ja, ja, ja.
miércoles, mayo 30, 2007
sueño
Creí haber vuelto de mi sueño cuando tambaleante pude llegar hasta el corredor, a cuyo fondo escapabas de un pasado aterrador. Con paso vacilante intenté darte alcance y sentí que aún aguardabas por un beso. No era de mi que huías, sino de la tormentosa pasión que había antes de conocernos. Hablamos de eso. Lo recuerdo bien. Horas y horas que me parecieron años las dedicaste a expresarme tus sufrimientos y desdichas. Yo te escuchaba con amor y atención. Esperaba que te desahogaras. Luego te besé y el dolor parecía haber quedado atrás. Envolvimos el momento en un romance de apenas una noche que me hizo olvidar mis propias penas y renovó la ilusión. Al final me quedé dormido en el fondo del violeta de tus ojos, únicos.
Diste vuelta y la escalera apareció frente a ti como un precipicio. ¡Detente!, grité con toda mi alma al advertir tu determinación y tu abandono. ¡Detente!
En un instante recorrí el trecho que nos separaba, pero al llegar, tu cuerpo, frágil y pálido, había ya iniciado su vuelo hacia la eternidad...
Diste vuelta y la escalera apareció frente a ti como un precipicio. ¡Detente!, grité con toda mi alma al advertir tu determinación y tu abandono. ¡Detente!
En un instante recorrí el trecho que nos separaba, pero al llegar, tu cuerpo, frágil y pálido, había ya iniciado su vuelo hacia la eternidad...
domingo, mayo 27, 2007
DUDA
Si el corazón palpitó cuando llegó, más lo hizo cuando partió pues, aunque ya sabía que así sería, no por eso el dolor resultó menos intenso. Perder un ángel, sobre todo si es el tuyo, es dejar en el camino un pedazo de tu alma. Pero, yo lo entiendo. Su mundo no era el mío. Yo lo entiendo y sé que desde algún lugar seguirá mis pasos y tal vez hasta aparezca de nuevo cuando llegue la hora. Si no, también lo entenderé. De seguro, otras almas reclamarán o ya lo hacen, su compañía, y convencido estoy de que ellas le necesitan más.
Sin embargo, la tristeza y soledad de mi ángel es muchísimo más profunda que la mía. De hecho, al final me preguntaba si acaso el ángel era yo y él había venido en mi búsqueda, mas ya no hubo espacio para comprobarlo. Lo que sí se es que los instantes que compartimos fueron hermosos e inolvidables. La alegría rondó mi corazón, le di con sinceridad mis brazos y cada una de sus lágrimas las atesoro como brillantes que me regaló sin querer.
Me pregunto...¿porqué llora un ser alado cuyo espíritu sólo debiera reír?...¿porqué, si debiera jugar?...¿porqué, si se le ama tanto?...
Anhelo que vuelva. Lo deseo con abrumadora ansiedad...que irá disipándose así, como se evaporan los sueños y las quimeras, los amores y la bruma hacia el mediodía.
Asomo a mi ventana y, como cada noche, observo la Estrella Polar para inquirirle. Sé que ella tiene la respuesta. Algún día me la dará...
Sin embargo, la tristeza y soledad de mi ángel es muchísimo más profunda que la mía. De hecho, al final me preguntaba si acaso el ángel era yo y él había venido en mi búsqueda, mas ya no hubo espacio para comprobarlo. Lo que sí se es que los instantes que compartimos fueron hermosos e inolvidables. La alegría rondó mi corazón, le di con sinceridad mis brazos y cada una de sus lágrimas las atesoro como brillantes que me regaló sin querer.
Me pregunto...¿porqué llora un ser alado cuyo espíritu sólo debiera reír?...¿porqué, si debiera jugar?...¿porqué, si se le ama tanto?...
Anhelo que vuelva. Lo deseo con abrumadora ansiedad...que irá disipándose así, como se evaporan los sueños y las quimeras, los amores y la bruma hacia el mediodía.
Asomo a mi ventana y, como cada noche, observo la Estrella Polar para inquirirle. Sé que ella tiene la respuesta. Algún día me la dará...
sábado, mayo 26, 2007
INCERTIDUMBRE
¡Siempre dos astros en el cielo
de luz diversa y dirección contraria!
¡De timbres diferentes y de opuestos mandatos,
siempre dos voces claras!
Cada vez que persigo una ruta de fuego,
me solicita aquella a que vuelvo la espalda;
y si corro sumiso tras una voz, se parte,
por seguir a la otra, una mitad del alma...
¡Y qué ir y venir del oído y los ojos,
y qué andar de caminos y deshacer jornadas!
Mi vida es una inmensa incertidumbre
juguete de dos fuerzas y burla de dos ansias...
¡Que enmudezca una voz y se extinga una estrella!...
Mas ¿si ambas enmudecen, y si las dos se apagan?
de luz diversa y dirección contraria!
¡De timbres diferentes y de opuestos mandatos,
siempre dos voces claras!
Cada vez que persigo una ruta de fuego,
me solicita aquella a que vuelvo la espalda;
y si corro sumiso tras una voz, se parte,
por seguir a la otra, una mitad del alma...
¡Y qué ir y venir del oído y los ojos,
y qué andar de caminos y deshacer jornadas!
Mi vida es una inmensa incertidumbre
juguete de dos fuerzas y burla de dos ansias...
¡Que enmudezca una voz y se extinga una estrella!...
Mas ¿si ambas enmudecen, y si las dos se apagan?
EL GRITO MUDO
Grité, pero la onda no propagó el sonido...
Y yo pensé que iba a dejar mi gemido
como un surco de espanto en el cielo y la tierra...
Pero el viento sin alas no propagó el sonido...
Y yo pensé que iba a dejar mi gemido
como un surco de espanto en el cielo y la tierra...
Pero el viento sin alas no propagó el sonido...
EL CAMBIO
¿Qué es lo que me ha cambiado
en otro tan diverso del que he sido?
¿Lo poco que he aprendido?
¿Las tantísimas cosas que he olvidado?...
en otro tan diverso del que he sido?
¿Lo poco que he aprendido?
¿Las tantísimas cosas que he olvidado?...
viernes, mayo 18, 2007
MOMENTO TRÁGICO

Lluvia...lluvia...Tristezas
bajan del cielo en lágrimas.
Momento de las tragedias silenciosas,
de las imprecaciones ignoradas...
Momento maldito por la herida artera
-quizás bendito por la misma causa...-
Me envenené de olvido; le di muerte
a la vida pasada;
estrangulé el deseo
por matar el futuro y la esperanza;
quedé solo en el punto
en que pasado y porvenir se apartan,
sin espacio, sin tiempo,
frente a la voluntad aniquilada...
Aquí estoy ante el mundo de los hombres,
con las manos crispadas,
con los ojos clavados en mí mismo
y la eterna pregunta en la garganta:
¿Cómo corre el dolor, si ya no hay tiempo?
¿Cómo la herida, sin espacio, sangra?...
Soy la fuga sin huella
de luz que muere o de canción que calla,
y oigo pasar el viento
evaporando lágrimas...
bajan del cielo en lágrimas.
Momento de las tragedias silenciosas,
de las imprecaciones ignoradas...
Momento maldito por la herida artera
-quizás bendito por la misma causa...-
Me envenené de olvido; le di muerte
a la vida pasada;
estrangulé el deseo
por matar el futuro y la esperanza;
quedé solo en el punto
en que pasado y porvenir se apartan,
sin espacio, sin tiempo,
frente a la voluntad aniquilada...
Aquí estoy ante el mundo de los hombres,
con las manos crispadas,
con los ojos clavados en mí mismo
y la eterna pregunta en la garganta:
¿Cómo corre el dolor, si ya no hay tiempo?
¿Cómo la herida, sin espacio, sangra?...
Soy la fuga sin huella
de luz que muere o de canción que calla,
y oigo pasar el viento
evaporando lágrimas...
martes, mayo 15, 2007
SÓLO QUIERO AMAR
Desnudo, en cuerpo y alma vengo a pedir, a suplicar un poco de amor, porque ya no puedo, ya no quiero esperar ni entender. Sólo quiero...amar! No sé en dónde ni en qué momento perdí el sendero o es apenas que lo recupero. No me importa. Sólo quiero amar. Amar a la vida, que ha sido pródiga. Amar a mis semejantes, que me han perdonado. Amar a la naturaleza o a lo que queda de ella. Necesito amar a las estrellas porque con ellas aprendí a soñar. Necesito amar al mar, porque él me habló en mis momentos de inmensa soledad. Necesito amar al árbol, porque me dió abrigo cuando todos me abandonaron. Necesito amarte a ti, que me has rescatado del olvido. Necesito amar a la hormiga, compañera de día y de noche. Necesito amar al río, cuyo canto ahuyentó mis lágrimas. Necesito amar al mendigo, que me brindó comprensión y respeto. Necesito amar a quienes me quieren menos, para aprender a entender. Necesito amar al áve, que me enseñó a volar, aún etre tormentas. Y no es que nunca haya amado, no. A todos ellos amé, a todos, hasta el límite de mis fuerzas, pero no sé dónde, no sé cuándo, no sé porqué extravié el camino, o es que recién lo he encontrado.
Necesito amar. Pero debo y quiero hacerlo desnudo de cuerpo y de alma. Antes, pasaré por el arroyo de mi niñez. Lo recuerdo y lo vivo, tan fresco. Disfrutaré de su limpio transcurrir entre mi piel y trataré de capturar todo lo que él lleva. No omitiré nada, ni su cristalina paz ni el canto melodioso de las piedras cuando las besa. Luego mis pies descalzos disfrutarán el húmedo follaje del bosque que cobijó mi adolescencia, ahí donde creí conocer el amor por primera vez, después desengañado, mas los altos cipreses y las gardenias no tienen ni tuvieron culpa. Sé a quien reclamar y no lo haré porque sólo quiero amar.
Sólo quiero amar y por eso, recorreré de nuevo los senderos de los veinte años para sentir el placer del deseo y dejar una impronta. Si he de amar, quiero hacerlo desnudo en alma y en cuerpo para entregarme por completo a quien quiera compartir mi risa y mi lágrima, mis ojos y mi voz.
Finalmente...si llegas, dejaré que me tomes de la mano y hagas de mi, recorriéndome palmo a palmo, lo que tú quieras, amor. No dejes un centímetro de mi piel sin haberla amado, besado, sentido. Mi lecho está dispuesto ahí, junto al bosque que me brindó ilusión, entre el follaje de su suelo y teniendo al horizonte frente a ti. Prometo no protestar si algo duele, porque quiero amarte, porque necesito amarte y te juro que con toda mi alma y con todo mi cuerpo, desnudos, trataré de corresponderte en tiempo y espacio, aunque para ello deba entregarte mi vida...que está llegando a su fin.
Necesito amar. Pero debo y quiero hacerlo desnudo de cuerpo y de alma. Antes, pasaré por el arroyo de mi niñez. Lo recuerdo y lo vivo, tan fresco. Disfrutaré de su limpio transcurrir entre mi piel y trataré de capturar todo lo que él lleva. No omitiré nada, ni su cristalina paz ni el canto melodioso de las piedras cuando las besa. Luego mis pies descalzos disfrutarán el húmedo follaje del bosque que cobijó mi adolescencia, ahí donde creí conocer el amor por primera vez, después desengañado, mas los altos cipreses y las gardenias no tienen ni tuvieron culpa. Sé a quien reclamar y no lo haré porque sólo quiero amar.
Sólo quiero amar y por eso, recorreré de nuevo los senderos de los veinte años para sentir el placer del deseo y dejar una impronta. Si he de amar, quiero hacerlo desnudo en alma y en cuerpo para entregarme por completo a quien quiera compartir mi risa y mi lágrima, mis ojos y mi voz.
Finalmente...si llegas, dejaré que me tomes de la mano y hagas de mi, recorriéndome palmo a palmo, lo que tú quieras, amor. No dejes un centímetro de mi piel sin haberla amado, besado, sentido. Mi lecho está dispuesto ahí, junto al bosque que me brindó ilusión, entre el follaje de su suelo y teniendo al horizonte frente a ti. Prometo no protestar si algo duele, porque quiero amarte, porque necesito amarte y te juro que con toda mi alma y con todo mi cuerpo, desnudos, trataré de corresponderte en tiempo y espacio, aunque para ello deba entregarte mi vida...que está llegando a su fin.
lunes, mayo 14, 2007
EL ARRECIFE DE CORAL
El sol, bajo los mares, cual misteriosa aurora
alumbra el bosque espeso de abisinios corales
que mezcla, bajo tibias honduras de cristales,
la vigorosa fauna con la viviente flora.
Algas, musgos, anémonas, erizos, que colora
el yodo y que se impregnan de marinas sales,
cubren de oscura púrpura en dibujos triunfales
el fondo tapizado de blanca madrepora.
Amortiguando el brillo de su escama esplendente,
un pez enorme el bosque cruza indolentemente,
luciendo remos áureos de llameante gualda,
y de aletazo brusco al golpe repentino,
por el cristal opaco, inmoble y azulino
corre un temblor de oro, de nácar y esmeralda.
alumbra el bosque espeso de abisinios corales
que mezcla, bajo tibias honduras de cristales,
la vigorosa fauna con la viviente flora.
Algas, musgos, anémonas, erizos, que colora
el yodo y que se impregnan de marinas sales,
cubren de oscura púrpura en dibujos triunfales
el fondo tapizado de blanca madrepora.
Amortiguando el brillo de su escama esplendente,
un pez enorme el bosque cruza indolentemente,
luciendo remos áureos de llameante gualda,
y de aletazo brusco al golpe repentino,
por el cristal opaco, inmoble y azulino
corre un temblor de oro, de nácar y esmeralda.
domingo, mayo 13, 2007
EL VIENTO
Oh viento errante que siempre habías sido
mi cómplice, ¿porqué ahora, al final, trajiste
contigo inquietud e incertidumbre, cuando
más confiaba en ti?. Rompiste tu palabra.
Entraste otra vez como aquella primavera y
entonces fuiste bienvenido. Te recibí como a
un amigo entrañable del que no dudé, al que
no falté jamás, donde estuvieramos.
Tú y yo compartimos tantas cosas, tantas
que ya no las recuerdo, pero ahora, porqué
así, porqué aquí, porqué ahora, porqué hoy...
si pudiste esperar al alba?
Viento del Sur, del Norte...ya no te distingo.
En qué momento fue que me traicionaste, si
aún pienso que eres el de entonces?...o me he
equivocado siempre?...
mi cómplice, ¿porqué ahora, al final, trajiste
contigo inquietud e incertidumbre, cuando
más confiaba en ti?. Rompiste tu palabra.
Entraste otra vez como aquella primavera y
entonces fuiste bienvenido. Te recibí como a
un amigo entrañable del que no dudé, al que
no falté jamás, donde estuvieramos.
Tú y yo compartimos tantas cosas, tantas
que ya no las recuerdo, pero ahora, porqué
así, porqué aquí, porqué ahora, porqué hoy...
si pudiste esperar al alba?
Viento del Sur, del Norte...ya no te distingo.
En qué momento fue que me traicionaste, si
aún pienso que eres el de entonces?...o me he
equivocado siempre?...
martes, mayo 08, 2007
LLEGADA
Después de mucho andar llegué al fin a donde habíamos quedado. Serían como las nueve de la noche y ni sus luces, pero esperé porque tenía tantas cosas qué decirle. Nada importante, o bueno, nada importante como para esperarle, pero...pues ya estaba ahí y nimodo.
No sé cuántos cigarrillos consumí, creo como 6, cuando alcancé a divisar parpadeantes unos hilos de luz entre la niebla, pero no se oía nada. Las lámparas se fueron acercando y yo las veía como fanales, pero luego comprobaría que eran quinqués bien parejitos, parejitos.
¿Quién vive?, grité tres veces y no hubo respuesta. ¿Quién vive?, torné a interrogar. Nada!
Con los haces llegó una niebla más densa, más pesada, que me envolvió por completo y un espantoso frío me calaba hasta los huesos. No podía moverme de miedo o porque me estaba helando cuando de pronto un ser espectral apareció frente a mi. Alto, casi llegaba al 1.90, muy delgado y el rostro tan enjuto que denotaba un profundo cansancio. Parecía un emisario de la muerte o un vampiro. Lo miré directamente a los ojos, a esos ojos que como llamaradas me lanzaban también sus miradas, pero no por otra cosa mas que porque así eran, colorados.
"Has llegado al final Errante!...este es el final! He venido a advertirte que tu camino termina aquí. Tus guardianes y compañeros que tanto te quieren y han seguido tus pasos, no pueden más. No quisieran dejarte, pero tú has insistido en ir más lejos. Has llegado a los confines de tu tiempo y de tu espacio. Si continúas, lo harás sin ellos y además traspondrás el umbral que no deberías. Yo, que soy un condenado, he sido mandado a prevenirte porque se te quiere, porque hasta los más ruines saben de tu entrega y bondad. No quieren hacerte daño, pero tampoco pueden ir en contra de su naturaleza, así que ya lo sabes. De aquí en adelante, si decides continuar, irás por tu propia cuenta, solo. No te acompañará ya nadie, ni yo, que sólo vengo a la frontera que separa la vida de la muerte".
Es así que habló aquel hombre, un hombre sombra, un hombre hilacho, un hombre sin nombre. Me miró fijamente y dio la media vuelta sin aguardar comentario mío, pero sacando valor de no sé dónde le dije: "Espera, por caridad espera!". Se detuvo y dándome la espalda esperó en silencio a que yo le lanzara palabras, consciente seguro de mi gran turbación. "¿Cuál frontera, de qué me hablas?...Si yo había quedado de verme aquí con unos cuates. No te entiendo, y sí, pienso seguir adelante. Mi vida, tú bien lo sabes puesto que te mandaron, es errante. No puedo ni quiero ni debo parar. Es más. Siento que mi andar apenas empieza y mis pasos son cada vez más firmes y seguros, así que si puedes, explícate...¿qué significa esto?..."
"Explicaciones no tengo porqué darte,-contestó al tiempo en que se volvía de nuevo hacia mi-, pero un alma buena merece aunque sea ese privilegio. Tu vida errante está terminando ya porque tú así lo has querido, aunque no te des cuenta y aunque digas otra cosa. Podrías continuarla, pero no lo deseas y es así que ahora estás aquí, a las puertas de la muerte. Ella te quiere, te necesita. Te ama. Le eres útil. Te sabe bueno y no hay muchos así. Su oferta es atractiva: te dejará seguir errando en el más allá, si eso prefieres, pero te llama como los amantes se llaman; te requiere como exige la sangre un no muerto; te busca y te tienta a cada instante. Quiere hacer el amor contigo. Tú la has sentido. Tú lo sabes. Decide pues lo que harás. Llegaste al último lindero. Estás frente a frente ante la eternidad. ¡Decídete!. Entre más pronto mejor".
Entonces, al momento que escuché la última de sus palabras desapareció y aquel lugar volvió a ser silencioso y solitario, sólo envuelto por la pesadísima bruma, ésta que me hace inmensamente feliz enmedio de la más negra de las noches y entre el pavor y la inquietud que se siente cuando la muerte se aproxima anhelante".
No sé cuántos cigarrillos consumí, creo como 6, cuando alcancé a divisar parpadeantes unos hilos de luz entre la niebla, pero no se oía nada. Las lámparas se fueron acercando y yo las veía como fanales, pero luego comprobaría que eran quinqués bien parejitos, parejitos.
¿Quién vive?, grité tres veces y no hubo respuesta. ¿Quién vive?, torné a interrogar. Nada!
Con los haces llegó una niebla más densa, más pesada, que me envolvió por completo y un espantoso frío me calaba hasta los huesos. No podía moverme de miedo o porque me estaba helando cuando de pronto un ser espectral apareció frente a mi. Alto, casi llegaba al 1.90, muy delgado y el rostro tan enjuto que denotaba un profundo cansancio. Parecía un emisario de la muerte o un vampiro. Lo miré directamente a los ojos, a esos ojos que como llamaradas me lanzaban también sus miradas, pero no por otra cosa mas que porque así eran, colorados.
"Has llegado al final Errante!...este es el final! He venido a advertirte que tu camino termina aquí. Tus guardianes y compañeros que tanto te quieren y han seguido tus pasos, no pueden más. No quisieran dejarte, pero tú has insistido en ir más lejos. Has llegado a los confines de tu tiempo y de tu espacio. Si continúas, lo harás sin ellos y además traspondrás el umbral que no deberías. Yo, que soy un condenado, he sido mandado a prevenirte porque se te quiere, porque hasta los más ruines saben de tu entrega y bondad. No quieren hacerte daño, pero tampoco pueden ir en contra de su naturaleza, así que ya lo sabes. De aquí en adelante, si decides continuar, irás por tu propia cuenta, solo. No te acompañará ya nadie, ni yo, que sólo vengo a la frontera que separa la vida de la muerte".
Es así que habló aquel hombre, un hombre sombra, un hombre hilacho, un hombre sin nombre. Me miró fijamente y dio la media vuelta sin aguardar comentario mío, pero sacando valor de no sé dónde le dije: "Espera, por caridad espera!". Se detuvo y dándome la espalda esperó en silencio a que yo le lanzara palabras, consciente seguro de mi gran turbación. "¿Cuál frontera, de qué me hablas?...Si yo había quedado de verme aquí con unos cuates. No te entiendo, y sí, pienso seguir adelante. Mi vida, tú bien lo sabes puesto que te mandaron, es errante. No puedo ni quiero ni debo parar. Es más. Siento que mi andar apenas empieza y mis pasos son cada vez más firmes y seguros, así que si puedes, explícate...¿qué significa esto?..."
"Explicaciones no tengo porqué darte,-contestó al tiempo en que se volvía de nuevo hacia mi-, pero un alma buena merece aunque sea ese privilegio. Tu vida errante está terminando ya porque tú así lo has querido, aunque no te des cuenta y aunque digas otra cosa. Podrías continuarla, pero no lo deseas y es así que ahora estás aquí, a las puertas de la muerte. Ella te quiere, te necesita. Te ama. Le eres útil. Te sabe bueno y no hay muchos así. Su oferta es atractiva: te dejará seguir errando en el más allá, si eso prefieres, pero te llama como los amantes se llaman; te requiere como exige la sangre un no muerto; te busca y te tienta a cada instante. Quiere hacer el amor contigo. Tú la has sentido. Tú lo sabes. Decide pues lo que harás. Llegaste al último lindero. Estás frente a frente ante la eternidad. ¡Decídete!. Entre más pronto mejor".
Entonces, al momento que escuché la última de sus palabras desapareció y aquel lugar volvió a ser silencioso y solitario, sólo envuelto por la pesadísima bruma, ésta que me hace inmensamente feliz enmedio de la más negra de las noches y entre el pavor y la inquietud que se siente cuando la muerte se aproxima anhelante".
miércoles, mayo 02, 2007
LÁGRIMA
De nuevo, como ayer,
mis pupilas brillaron,
la vida cobró impulso y
quiso alzar el vuelo.
Vistiendo sus mejores ropajes,
tus palabras, tu mirada, tus besos
obraron el milagro del renacer...mas
pronto apareció la sombra y con ella la verdad.
Quise detenerme, volver atrás, mirar atrás,
pero mi alma no respondió, atrapada al fin
en aquel huracán, en el abismo, en ese
imposible.
Entonces aquella lágrima apareció. No es
por mi que ha venido. Es a ti a quien rinde
tributo al advertir la maravilla de tus máscaras,
el engaño magistral que me has regalado.
mis pupilas brillaron,
la vida cobró impulso y
quiso alzar el vuelo.
Vistiendo sus mejores ropajes,
tus palabras, tu mirada, tus besos
obraron el milagro del renacer...mas
pronto apareció la sombra y con ella la verdad.
Quise detenerme, volver atrás, mirar atrás,
pero mi alma no respondió, atrapada al fin
en aquel huracán, en el abismo, en ese
imposible.
Entonces aquella lágrima apareció. No es
por mi que ha venido. Es a ti a quien rinde
tributo al advertir la maravilla de tus máscaras,
el engaño magistral que me has regalado.
miércoles, abril 25, 2007
Y NO ESTABAS
Desperté y no estabas,
mis ojos envolvieron la habitación
y no estabas...
Abandoné de un salto la cama
busqué debajo de ella, por tus locuras,
y no estabas...
Corrí por la casa, por el jardin,
por la vereda hasta llegar al mar,
y no estabas...
Miré hasta donde pude, más allá del horizonte,
me volví pensando en las montañas, en las enredaderas,
y no estabas...
Interrogué al caracol, a las olas, a la arena...
me dirigí a las nubes, a mis albatros y a las gaviotas,
y no estabas...
Retorné al lecho. Desesperado levanté las sabanas,
descubrí otra vez tu huella y tu sombra, aquel regalo,
y no estabas...
mis ojos envolvieron la habitación
y no estabas...
Abandoné de un salto la cama
busqué debajo de ella, por tus locuras,
y no estabas...
Corrí por la casa, por el jardin,
por la vereda hasta llegar al mar,
y no estabas...
Miré hasta donde pude, más allá del horizonte,
me volví pensando en las montañas, en las enredaderas,
y no estabas...
Interrogué al caracol, a las olas, a la arena...
me dirigí a las nubes, a mis albatros y a las gaviotas,
y no estabas...
Retorné al lecho. Desesperado levanté las sabanas,
descubrí otra vez tu huella y tu sombra, aquel regalo,
y no estabas...
lunes, abril 23, 2007
LA FUENTE
Pasé otra vez en la tarde
por la deliciosa fuente
de mis recuerdos albos,
de niño, dulces, felices,
pero al acercarme advertí
que se encontraba distinta
ensombrecida, sucia...
había perdido algo, no se qué?
Miré hasta el fondo
de aquella pileta y
unos ojos negros asomaron
al instante, centelleando.
Qué mal te hicieron, corazón,
para que así mancharas
agua y fuente que con amor
forjé para un niño que ya no está?...
por la deliciosa fuente
de mis recuerdos albos,
de niño, dulces, felices,
pero al acercarme advertí
que se encontraba distinta
ensombrecida, sucia...
había perdido algo, no se qué?
Miré hasta el fondo
de aquella pileta y
unos ojos negros asomaron
al instante, centelleando.
Qué mal te hicieron, corazón,
para que así mancharas
agua y fuente que con amor
forjé para un niño que ya no está?...
jueves, abril 19, 2007
ARREPENTIMIENTO
Uno no sabe porqué pasan las cosas, pero pasan. Tampoco porqué los caminos de la vida se entrecruzan, se encuentran, y hacen que la gente se enamore y se desenamore. Yo no lo sé y a veces no me importa, pero sólo a veces.
Un día mi verdad apareció ante ti como mentira. Un día dije algo equívoco y confuso, tanto que ni yo me acuerdo de aquellas palabras, pero sí el porqué surgieron. Consciente, cargo hoy con mi falsía. Sin embargo, mis sentimientos, inalterados, estaban ahí, como lo siguen estando hoy. Son sinceros y hablan de mis sueños, de mis derrotas, de mis horizontes...de lo mío. Hablan también del brillo e intensidad de tu honestidad y limpieza...de lo tuyo. Son mis sentimientos. Lo otro, eso que tanto te decepcionó, es la máscara, la fachada, el rostro semioculto que a veces, a diario, usamos una y otra vez hasta desgastarlo sin darnos cuenta. Un disfraz que nos permite salir a escena sin arrugas y sin llanto para que los golpes hieran menos y las cicatrices no se perciban. Un adorno suficiente para cubrir la superficie a fin de que el fondo no se transparente. Eso es todo. No hay más. No quiere más. No necesita más. Sólo trasponer estas 24 horas. Las siguientes...las siguientes, sólo Dios sabe si las habrá.
En mi vida de muchas cosas me he arrepentido. Unas son vitales, otras no. Sería largo de enumerarlas y no lo haré, pero te digo, poniendo antes mi corazón, que lo que a ti transmití, ha pasado a formar parte de ellas. No lo crees, lo sé. Entiendo y eso basta.
Vengo entonces a decir adiós. De niño oí que un adiós es para siempre, que mejor no lo dijera. Lo hago en público para exhibirme, para que me conozcan, para que sepan que en mi no se puede confiar. Quiero expiar el pecado en la plaza para que el agobio sea mayor. Sin embargo, aunque suene falso y mentiroso, te protesto que mi arrepentimiento es nada frente al amor aquí guardado, sólo menor al dolor causado por esta despedida.
La vida es irónica y el destino aún más. Mi disfraz es su resultado. No te preocupes. Estoy acostumbrado. Ha sido él quien deleitándose con nuestro encuentro, más ha gozado con nuestros desencuentros.
Un beso y...adiós!.
Un día mi verdad apareció ante ti como mentira. Un día dije algo equívoco y confuso, tanto que ni yo me acuerdo de aquellas palabras, pero sí el porqué surgieron. Consciente, cargo hoy con mi falsía. Sin embargo, mis sentimientos, inalterados, estaban ahí, como lo siguen estando hoy. Son sinceros y hablan de mis sueños, de mis derrotas, de mis horizontes...de lo mío. Hablan también del brillo e intensidad de tu honestidad y limpieza...de lo tuyo. Son mis sentimientos. Lo otro, eso que tanto te decepcionó, es la máscara, la fachada, el rostro semioculto que a veces, a diario, usamos una y otra vez hasta desgastarlo sin darnos cuenta. Un disfraz que nos permite salir a escena sin arrugas y sin llanto para que los golpes hieran menos y las cicatrices no se perciban. Un adorno suficiente para cubrir la superficie a fin de que el fondo no se transparente. Eso es todo. No hay más. No quiere más. No necesita más. Sólo trasponer estas 24 horas. Las siguientes...las siguientes, sólo Dios sabe si las habrá.
En mi vida de muchas cosas me he arrepentido. Unas son vitales, otras no. Sería largo de enumerarlas y no lo haré, pero te digo, poniendo antes mi corazón, que lo que a ti transmití, ha pasado a formar parte de ellas. No lo crees, lo sé. Entiendo y eso basta.
Vengo entonces a decir adiós. De niño oí que un adiós es para siempre, que mejor no lo dijera. Lo hago en público para exhibirme, para que me conozcan, para que sepan que en mi no se puede confiar. Quiero expiar el pecado en la plaza para que el agobio sea mayor. Sin embargo, aunque suene falso y mentiroso, te protesto que mi arrepentimiento es nada frente al amor aquí guardado, sólo menor al dolor causado por esta despedida.
La vida es irónica y el destino aún más. Mi disfraz es su resultado. No te preocupes. Estoy acostumbrado. Ha sido él quien deleitándose con nuestro encuentro, más ha gozado con nuestros desencuentros.
Un beso y...adiós!.
martes, abril 17, 2007
SILENCIO
En el jardín sombrío
de mi vida errante
existen dos helechos
cultivados con predilección.
Los he amado en silencio
pues temo que mi voz
congele su esperanza
y su raíz.
Han crecido y su sombra
cubre la mía,
percibiendo ya el frío y la
humedad de su abandono.
de mi vida errante
existen dos helechos
cultivados con predilección.
Los he amado en silencio
pues temo que mi voz
congele su esperanza
y su raíz.
Han crecido y su sombra
cubre la mía,
percibiendo ya el frío y la
humedad de su abandono.
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