Hoy me pierdo en la noche y la noche me cerca.
Mi corazón te implora:
pero la voz se rompe en un sollozo inútil
y quedo a la intemperie, solitario,
en pos de ti, por ti, sin ti, que no me sientes
morir de sed, frente al espejo intacto
de tu esencia inasible.
Camino hacia la muerte
y no puedo morir, porque mi sangre
es un oleaje vivo, que tus dedos golpean,
acrecentando el fuego de mi entraña
y poblándome el sueño de gaviotas rebeldes.
Amarga certidumbre de no alcanzarte nunca.
¡Que importa que tu espada flamígera me hiera
y que importa tu cauda luminosa en mi noche!
y esta febril espera y este dolor inmenso
y esta sed y este llanto y este grito errabundo,
si a tí sólo se llega temblando por la ruta
delgada del suspiro;
si tu imagen se toca
nada más en el fondo de una lágrima pura;
si tu forma se esconde
bajo el ala creadora del ángel de los sueños.
Que cese mi lenguaje;
que me envuelva el silencio;
que se calme el motín de mis venas hinchadas;
que dejen mis oídos de escuchar caracolas;
que aniquilen mis manos sus espigas fugaces;
que mis ojos no miren horizontes de fuego;
que mis labios se inclinen hasta besar el polvo;
y cuando sólo quede mi desnudez primaria
tendida sobre el lecho maternal de la tierra,
deja caer, amor,
sobre la herida abierta por lo imposible,
una gota de bálsamo
y que tu nombre sea
amapola perpetua encendida en mi pecho.
sábado, diciembre 15, 2007
sábado, noviembre 24, 2007
¿HE MUERTO?
Hay horas en que imagino
que estoy muerto;
que sólo percibo formas
amortajadas de tiempo;
que soy apenas fantasma
que algunos miran en sueños;
que soy un pájaro insomne
que más canta por más ciego;
que me fugué-no sé cuándo-
a donde ella y él se fueron;
que los busco,
que los busco y no los veo,
y que soy sombra entre sombras
en una noche sin término.
Pero de pronto la vida
prende su aurora de incendio,
y oigo una voz que me llama
como ayer, a grito abierto;
y en la visión se amotina
la turba de los deseos,
y se encrespan los sentidos
como leones hambrientos...
Y hay un alma que está aquí,
tan cercana, tan adentro,
que fuera arrancar la mía
arrancármela del pecho...
Y soy el mismo de antes,
y sueño que estoy despierto
y cabalgando en la vida
como en un potro sin freno...
Sólo tú, que veniste
a mí con don secreto,
tú por quien la noche canta
y se ilumina el silencio;
sólo tú, que dejaste
con vuelo de amor el centro
de tu círculo glorioso
para bajar a mi infierno;
sólo tú, mientras tus manos
alborotan mis cabellos
y me miras a los ojos
en el preludio del beso,
sólo tú podrás decirme
si estoy vivo o estoy muerto.
que estoy muerto;
que sólo percibo formas
amortajadas de tiempo;
que soy apenas fantasma
que algunos miran en sueños;
que soy un pájaro insomne
que más canta por más ciego;
que me fugué-no sé cuándo-
a donde ella y él se fueron;
que los busco,
que los busco y no los veo,
y que soy sombra entre sombras
en una noche sin término.
Pero de pronto la vida
prende su aurora de incendio,
y oigo una voz que me llama
como ayer, a grito abierto;
y en la visión se amotina
la turba de los deseos,
y se encrespan los sentidos
como leones hambrientos...
Y hay un alma que está aquí,
tan cercana, tan adentro,
que fuera arrancar la mía
arrancármela del pecho...
Y soy el mismo de antes,
y sueño que estoy despierto
y cabalgando en la vida
como en un potro sin freno...
Sólo tú, que veniste
a mí con don secreto,
tú por quien la noche canta
y se ilumina el silencio;
sólo tú, que dejaste
con vuelo de amor el centro
de tu círculo glorioso
para bajar a mi infierno;
sólo tú, mientras tus manos
alborotan mis cabellos
y me miras a los ojos
en el preludio del beso,
sólo tú podrás decirme
si estoy vivo o estoy muerto.
sábado, noviembre 17, 2007
MI PUERTO
Soplaba un manso viento de aquel lado del mar...
La turba era una sola alma para escuchar.
Se concentraba todo en el vago sonido
que venía de lejos...La tarde era tan pura
y la emoción tan honda, que el alma hubiera oído
el vuelo de un celaje cruzando por la altura,
el vuelo de un celaje
en la paz infinita de un misterioso viaje.
Sólo el mar prolongaba su angustioso tormento
mientras la turba oía la palabra del viento.
Puerto que vi una tarde y cuyo nombre ignoro;
puerto de vida unánime y silencios de oro;
puerto absorto y mudo, puerto cuyo sentido
único es la insaciable codicia del oído;
puerto a quien la llama de crepúsculos rojos
no despierta una sola inquietud en los ojos;
puerto que nada mira, puerto que a nada atiende
porque escucha y comprende...
Destino de cuyos hombres, al pasar a su lado,
no podré decir nunca que me hubiesen mirado;
vieja ciudad fantástica de quien decir no acierto
si la crucé dormido o la soñé despierto...
¡He perdido tu rumbo! ¿Quién mi dirá si existes,
obsesión de mis horas infecundas y tristes?
¡Quien sabe si entre sueños te volveré a escuchar,
oh viento que soplabas de aquel lado del mar!...
La turba era una sola alma para escuchar.
Se concentraba todo en el vago sonido
que venía de lejos...La tarde era tan pura
y la emoción tan honda, que el alma hubiera oído
el vuelo de un celaje cruzando por la altura,
el vuelo de un celaje
en la paz infinita de un misterioso viaje.
Sólo el mar prolongaba su angustioso tormento
mientras la turba oía la palabra del viento.
Puerto que vi una tarde y cuyo nombre ignoro;
puerto de vida unánime y silencios de oro;
puerto absorto y mudo, puerto cuyo sentido
único es la insaciable codicia del oído;
puerto a quien la llama de crepúsculos rojos
no despierta una sola inquietud en los ojos;
puerto que nada mira, puerto que a nada atiende
porque escucha y comprende...
Destino de cuyos hombres, al pasar a su lado,
no podré decir nunca que me hubiesen mirado;
vieja ciudad fantástica de quien decir no acierto
si la crucé dormido o la soñé despierto...
¡He perdido tu rumbo! ¿Quién mi dirá si existes,
obsesión de mis horas infecundas y tristes?
¡Quien sabe si entre sueños te volveré a escuchar,
oh viento que soplabas de aquel lado del mar!...
martes, octubre 23, 2007
ALAS
Alas, todos pedimos alas; pero ninguno
sabe arrojar el lastre en el tiempo oportuno...
A todos nos aqueja un ímpetu de vuelo,
una atracción de espacio, una obsesión de cielo;
tendemos nuestras manos codiciosas de lumbre
a la divina llama de olímpica cumbre;
mas al hacer impulsos de volar, nos aferra
el misterioso lazo que nos ata a la tierra...
Un amor, un recuerdo, un dolor es bastante
para apagar las ansias de la pasión errante...
¡Oh la cruz afrentosa, los afectos humanos!...
¿Cuándo desclavaremos nuestros pies, nuestras manos?
¿Cuándo sacudiremos nuestra pesadumbre infecta?
¿Cuándo revestiremos la desnudez perfecta
de nuestro propio espíritu?; ¿Cuándo daremos con
la ruta que nos marque nuestra liberación?...
¡Y pensar que no es fuerza desandar el camino!...
Que sea cada cosa el escalón divino
que nos preste su apoyo para dar aquel salto
de todo lo que es hondo a todo lo que es alto;
sólo que es necesario esquivar, lo primero,
todo lo que es inestable, lo que es perecedero,
para tomar lo que es eterno, lo que no se consume,
el alma de la piedra y el alma del perfume,
hasta lograr por último, que vaya confundida
con nuestras propias almas el alma de la vida...
¡Alas, todos pedimos alas; pero ninguno
sabe arrojar su lastre en el tiempo oportuno...
¡Oh la cruz afrentosa, los afectos humanos!
¿Cuándo desclavaremos nuestros pies, nuestras manos?...
sabe arrojar el lastre en el tiempo oportuno...
A todos nos aqueja un ímpetu de vuelo,
una atracción de espacio, una obsesión de cielo;
tendemos nuestras manos codiciosas de lumbre
a la divina llama de olímpica cumbre;
mas al hacer impulsos de volar, nos aferra
el misterioso lazo que nos ata a la tierra...
Un amor, un recuerdo, un dolor es bastante
para apagar las ansias de la pasión errante...
¡Oh la cruz afrentosa, los afectos humanos!...
¿Cuándo desclavaremos nuestros pies, nuestras manos?
¿Cuándo sacudiremos nuestra pesadumbre infecta?
¿Cuándo revestiremos la desnudez perfecta
de nuestro propio espíritu?; ¿Cuándo daremos con
la ruta que nos marque nuestra liberación?...
¡Y pensar que no es fuerza desandar el camino!...
Que sea cada cosa el escalón divino
que nos preste su apoyo para dar aquel salto
de todo lo que es hondo a todo lo que es alto;
sólo que es necesario esquivar, lo primero,
todo lo que es inestable, lo que es perecedero,
para tomar lo que es eterno, lo que no se consume,
el alma de la piedra y el alma del perfume,
hasta lograr por último, que vaya confundida
con nuestras propias almas el alma de la vida...
¡Alas, todos pedimos alas; pero ninguno
sabe arrojar su lastre en el tiempo oportuno...
¡Oh la cruz afrentosa, los afectos humanos!
¿Cuándo desclavaremos nuestros pies, nuestras manos?...
sábado, octubre 20, 2007
BITÁCORA
Que bien hacen las parrandas, sobre todo cuando no te toca pagar, decía Mauricio al tiempo en que daba un trago a ese ajenjo traído contrabandeado desde Lobrovidkna. Habíamos llegado antier y sin que aún nos quitáramos el polvo del camino ya estábamos zarandeándonos por el ambiente de aquella región de Europa Oriental, antes cerrada y misteriosa y ahora abierta impunemente a los mochileros como nosotros. Y es que este viaje lo pensamos más de un año, o más bien, no nos alcanzaba la "feria" y nos venimos por eso hasta ahora.
Pero saben qué?...Ha sido una odisea venir. Nos embarcamos en Veracruz hace un mes en un carguero japonés en ruta a Tánger. No lo planeamos así. Queríamos llegar a Portugal y seguir luego por tierra hasta acá. Pero sin más plata que la suficiente para la costa oriental mexicana se diría que lo del barco fue una oportunidad, así que no la desaprovechamos.
A bordo enfermamos cuando apenas dejábamos Cuba, donde estuvimos tres días de antología. Imaginen 72 horas de absoluto desmadre. Todo mundo decía: "Cuba será otra después de Fidél", así que me sentía con ganas de encontrarme al Comandante al menos para darle un abrazo porque él y yo cumplimos el mismo día. Digo, en diferente año, pero el mismo día. Si tuviera la suerte de verlo, uffff, no me la acabaría. Mas al momento de poner pie a tierra comprendí que eso no sucedería, así que jalamos pa Habana vieja y...ahhh... Sólo les digo que ni falta nos hizo dormir. Puro desmadre, pero constructivo. Bien constructivo. Mezclamos el ron con el danzón y terminamos casi perdiendo el barco. Otro ocasión volvería, en otro plan.
En Tánger, bucólica y apasionada, teníamos dos opciones: por tierra al sur o al oriente, sin destino y sin rumbo, o por mar, a Duvrovnik. No lo pensamos. La suerte seguía de nuestro lado y abordamos el "Vincennes" gracias a aquella pareja generosa que hizo de nosotros sus "ayudantes" pa hacer cualquier cosa menos trabajar, así que de nuevo a "sacrificarnos" con un crucero privado hasta Atenas, donde nos reabastecimos. Santorini aparecía luego como un cuento de hadas, sobre todo en esas condiciones que me recordaban a Aristóteles y a María, acompañados de un par de buenos mozos a los que todavía se les quería pagar. Me imaginé por un momento la escena donde ella le canta desde el escenario milanés y una ráfaga me volvió a la realidad, bella por cierto, tanto como un sueño. Y fueron 8 días. Al despedirnos, cerré uno de los capítulos más hermosos de mi vida.
La Perla del Adriático ha sido siempre, aún en la guerra de los Balcanes, un lugar fuera de este mundo. Hubiera querido detenerme más, pero teníamos el tiempo contado no porque tuviera que regresar, sino porque lo que nos trajo hasta acá no duraría mucho más. Tomamos el tren y al amanecer llegamos a Bucarest para alcanzar otro sueño. Por cierto que esta ruta no es frecuentada ni turística, así que los pasajes no son costosos y lugares sobraban en un ferrocarril de los años sesentas. Un frío otoñal nos dio la bienvenida y tan rápido como pudimos nos pusimos en marcha rumbo a los Cárpatos, no sin antes acudir a la tumba de Ceaucescu, sólo para ver de cerca lo que quedó de un super megalómano.
El autobús avanzó por valles hermosos de un verdor extraordinario al tiempo en que el frío empezaba a arreciar. Nos adentramos entre desfiladeros hacia aquella tierra de leyendas que para mi no lo eran, ni tampoco para Mauricio...sin saber que luego, sin arrepentimiento, resultaría fantástica. De hecho ya lo era, pero lo que nos esperaba se encontraba cercano a la inmortalidad, no importando si después...muriéramos, pues existen diferentes formas de morir, como las hay de vivir. Se puede morir amando, por ejemplo, pero también vivir sin amor. Igual es posible tener una larga pero tediosa vida, o intensa pero breve.
Estar entre los Cárpatos nos hizo acariciar el tercero y último sueño: la inmortalidad. Sobre todo si ésta resultaba elegante, deliciosa y sensual. Así iniciábamos la verdadera aventura.
Pero saben qué?...Ha sido una odisea venir. Nos embarcamos en Veracruz hace un mes en un carguero japonés en ruta a Tánger. No lo planeamos así. Queríamos llegar a Portugal y seguir luego por tierra hasta acá. Pero sin más plata que la suficiente para la costa oriental mexicana se diría que lo del barco fue una oportunidad, así que no la desaprovechamos.
A bordo enfermamos cuando apenas dejábamos Cuba, donde estuvimos tres días de antología. Imaginen 72 horas de absoluto desmadre. Todo mundo decía: "Cuba será otra después de Fidél", así que me sentía con ganas de encontrarme al Comandante al menos para darle un abrazo porque él y yo cumplimos el mismo día. Digo, en diferente año, pero el mismo día. Si tuviera la suerte de verlo, uffff, no me la acabaría. Mas al momento de poner pie a tierra comprendí que eso no sucedería, así que jalamos pa Habana vieja y...ahhh... Sólo les digo que ni falta nos hizo dormir. Puro desmadre, pero constructivo. Bien constructivo. Mezclamos el ron con el danzón y terminamos casi perdiendo el barco. Otro ocasión volvería, en otro plan.
En Tánger, bucólica y apasionada, teníamos dos opciones: por tierra al sur o al oriente, sin destino y sin rumbo, o por mar, a Duvrovnik. No lo pensamos. La suerte seguía de nuestro lado y abordamos el "Vincennes" gracias a aquella pareja generosa que hizo de nosotros sus "ayudantes" pa hacer cualquier cosa menos trabajar, así que de nuevo a "sacrificarnos" con un crucero privado hasta Atenas, donde nos reabastecimos. Santorini aparecía luego como un cuento de hadas, sobre todo en esas condiciones que me recordaban a Aristóteles y a María, acompañados de un par de buenos mozos a los que todavía se les quería pagar. Me imaginé por un momento la escena donde ella le canta desde el escenario milanés y una ráfaga me volvió a la realidad, bella por cierto, tanto como un sueño. Y fueron 8 días. Al despedirnos, cerré uno de los capítulos más hermosos de mi vida.
La Perla del Adriático ha sido siempre, aún en la guerra de los Balcanes, un lugar fuera de este mundo. Hubiera querido detenerme más, pero teníamos el tiempo contado no porque tuviera que regresar, sino porque lo que nos trajo hasta acá no duraría mucho más. Tomamos el tren y al amanecer llegamos a Bucarest para alcanzar otro sueño. Por cierto que esta ruta no es frecuentada ni turística, así que los pasajes no son costosos y lugares sobraban en un ferrocarril de los años sesentas. Un frío otoñal nos dio la bienvenida y tan rápido como pudimos nos pusimos en marcha rumbo a los Cárpatos, no sin antes acudir a la tumba de Ceaucescu, sólo para ver de cerca lo que quedó de un super megalómano.
El autobús avanzó por valles hermosos de un verdor extraordinario al tiempo en que el frío empezaba a arreciar. Nos adentramos entre desfiladeros hacia aquella tierra de leyendas que para mi no lo eran, ni tampoco para Mauricio...sin saber que luego, sin arrepentimiento, resultaría fantástica. De hecho ya lo era, pero lo que nos esperaba se encontraba cercano a la inmortalidad, no importando si después...muriéramos, pues existen diferentes formas de morir, como las hay de vivir. Se puede morir amando, por ejemplo, pero también vivir sin amor. Igual es posible tener una larga pero tediosa vida, o intensa pero breve.
Estar entre los Cárpatos nos hizo acariciar el tercero y último sueño: la inmortalidad. Sobre todo si ésta resultaba elegante, deliciosa y sensual. Así iniciábamos la verdadera aventura.
martes, octubre 16, 2007
RUEGO
Mi corazón es llama combatida
por malos vientos...Cuida con tu mano
que no la apague el vendaval cercano
ni crezca a punto de incendiar mi vida.
Ven a mi soledad...Soy un enfermo
que se agita en instantes de locura...
Pasa sobre mi fiebre tu ternura
y háblame al alma para ver si duermo.
Guarda tu clara placidez que asombra,
tu paz segura que sin miedo avanza;
y pon en mi tormenta tu esperanza
y el sol de tus pupilas en mi sombra.
por malos vientos...Cuida con tu mano
que no la apague el vendaval cercano
ni crezca a punto de incendiar mi vida.
Ven a mi soledad...Soy un enfermo
que se agita en instantes de locura...
Pasa sobre mi fiebre tu ternura
y háblame al alma para ver si duermo.
Guarda tu clara placidez que asombra,
tu paz segura que sin miedo avanza;
y pon en mi tormenta tu esperanza
y el sol de tus pupilas en mi sombra.
domingo, octubre 07, 2007
SOBRE LA PLAYA
Acuéstate en la playa y recoge en la mano
para dejar que escurra después, grano por grano,
la hermosa arena rubia que el sol hace de oro;
luego cierra los ojos, mas antes ve el sonoro
mar que la orilla besa, y el cielo transparente,
y cuando, poco a poco, sientas que dulcemente
no queda peso alguno en tu mano ligera,
abre otra vez los párpados; pero antes considera
que nuestra propia vida toma y devuelve activa
a las eternas playas su arena fugitiva.
para dejar que escurra después, grano por grano,
la hermosa arena rubia que el sol hace de oro;
luego cierra los ojos, mas antes ve el sonoro
mar que la orilla besa, y el cielo transparente,
y cuando, poco a poco, sientas que dulcemente
no queda peso alguno en tu mano ligera,
abre otra vez los párpados; pero antes considera
que nuestra propia vida toma y devuelve activa
a las eternas playas su arena fugitiva.
martes, septiembre 25, 2007
LLOVIZNA
Una lenta llovizna torna gris el paisaje,
y un dolor importuno ensombrece la vida...
A las puertas del alma, cual viajera rendida,
ha llegado una pena y ha pedido hospedaje.
Un olor de jazmines atraviesa el ramaje
y se clava en el pecho y renueva la herida;
y nos viene al recuerdo la visión dolorida
de una tarde de lluvia precursora del viaje.
Un olor de jazmines...La palabra insegura
de la terca llovizna al oído murmura
confidencias sutiles mientras baña las frondas;
y el espíritu evoca en romántico duelo
el llorar de unos ojos, el flotar de un pañuelo
y el huir de una nave que desgarra las ondas.
y un dolor importuno ensombrece la vida...
A las puertas del alma, cual viajera rendida,
ha llegado una pena y ha pedido hospedaje.
Un olor de jazmines atraviesa el ramaje
y se clava en el pecho y renueva la herida;
y nos viene al recuerdo la visión dolorida
de una tarde de lluvia precursora del viaje.
Un olor de jazmines...La palabra insegura
de la terca llovizna al oído murmura
confidencias sutiles mientras baña las frondas;
y el espíritu evoca en romántico duelo
el llorar de unos ojos, el flotar de un pañuelo
y el huir de una nave que desgarra las ondas.
sábado, septiembre 22, 2007
COMO QUISIERA
Cómo quisiera que tu corazón fuera mío, al menos una tarde de otoño. Las hojas permanecerían ahí por un momento más, cobijándonos.
Cómo quisiera que el Taj Majal pudiera por un día ser cerrado con nosotros dentro, tan sólo para que miráramos desde la ventana de Mhirata el horizonte y luego besarnos largamente.
Cómo quisiera que subieramos juntos hasta la casa del árbol y pasar en ella una noche inolvidable, rodeados por nuestros queridos animales, los tuyos y los míos, para escucharlos regalarnos entre las estrellas el único concierto posible enmedio de la nada.
Cómo quisiera que a bordo del "Errante" nos sorprendiera un fin de año en alta mar, por allá cerca del magallánico estrecho, para que al dar las 12 chocaramos nuestras copas y nuestros cuerpos al unísono y luego, envueltos uno en el otro deternos a ver el amanecer entre los hielos eternos.
Cómo quisiera que en mi refugio hubiese una fotografía tuya y tal vez aquella que te robé en Oaxaca, cuando el mercado hervía y tú buscabas con desesperación la planta mágica que eliminaría mis males. El deseo te invadía y me hacías tan feliz.
Cómo quisiera robarle tiempo al tiempo para alcanzar otra vez al astro que encendió nuestras noches desde aquel encuentro, el primero, tendidos en la hierba rodeada de araucarias y pinos. Te acuerdas?...Al fondo se veía Juanacatlán, nuestro preciado tesoro.
Cómo quisiera que de nuevo tus pinceles cobraran vida y deslizándose con suavidad y con maestría, como era siempre, volvieran a plasmar tus sentimientos, tus anhelos, tus alegrías y tus tristezas. Recuerdo cuando los abandonaste, hace ya muchos veranos.
Cómo quisiera, mi amor, que hubieras podido aquilatar lo inmenso que fue y sigue siendo mi sentimiento por ti. Intentaste hacerlo porque me querías, pero no porque me amaras. Te lo regalé completo, sin reservas, con toda mi alma y aún lo guardo, a pesar de todo, pero, ya ves...
¿Recuerdas cuando subimos hasta el Nevado porque necesitabas cerciorarte de que no era un espejismo?
¡Cómo quisiera que al despertar estuvieras aún junto a mi...En nuestra cama está el espacio hollado por ti, intacto. La almohada permanece como el último día!
Cómo quisiera, sobre todo, que en tu funeral me hubieran acompañado al menos mis comejenes, mis fantasmas, mis recuerdos, todo lo nuestro, para que fuera ese momento menos amargo...
Cómo quisiera que hoy, ante el llamado de la vida...tú pudieras saber cuánto me haces falta, a pesar de que jamás me amaste. ¡Cómo quisiera!
Y mientras escucho Casta Diva con la incomparable Callas...mi pensamiento vuela hasta
ti...anhelando que todo esto termine ya, para mirar de nuevo el mar reflejado en tus pupílas.
Cómo quisiera que el Taj Majal pudiera por un día ser cerrado con nosotros dentro, tan sólo para que miráramos desde la ventana de Mhirata el horizonte y luego besarnos largamente.
Cómo quisiera que subieramos juntos hasta la casa del árbol y pasar en ella una noche inolvidable, rodeados por nuestros queridos animales, los tuyos y los míos, para escucharlos regalarnos entre las estrellas el único concierto posible enmedio de la nada.
Cómo quisiera que a bordo del "Errante" nos sorprendiera un fin de año en alta mar, por allá cerca del magallánico estrecho, para que al dar las 12 chocaramos nuestras copas y nuestros cuerpos al unísono y luego, envueltos uno en el otro deternos a ver el amanecer entre los hielos eternos.
Cómo quisiera que en mi refugio hubiese una fotografía tuya y tal vez aquella que te robé en Oaxaca, cuando el mercado hervía y tú buscabas con desesperación la planta mágica que eliminaría mis males. El deseo te invadía y me hacías tan feliz.
Cómo quisiera robarle tiempo al tiempo para alcanzar otra vez al astro que encendió nuestras noches desde aquel encuentro, el primero, tendidos en la hierba rodeada de araucarias y pinos. Te acuerdas?...Al fondo se veía Juanacatlán, nuestro preciado tesoro.
Cómo quisiera que de nuevo tus pinceles cobraran vida y deslizándose con suavidad y con maestría, como era siempre, volvieran a plasmar tus sentimientos, tus anhelos, tus alegrías y tus tristezas. Recuerdo cuando los abandonaste, hace ya muchos veranos.
Cómo quisiera, mi amor, que hubieras podido aquilatar lo inmenso que fue y sigue siendo mi sentimiento por ti. Intentaste hacerlo porque me querías, pero no porque me amaras. Te lo regalé completo, sin reservas, con toda mi alma y aún lo guardo, a pesar de todo, pero, ya ves...
¿Recuerdas cuando subimos hasta el Nevado porque necesitabas cerciorarte de que no era un espejismo?
¡Cómo quisiera que al despertar estuvieras aún junto a mi...En nuestra cama está el espacio hollado por ti, intacto. La almohada permanece como el último día!
Cómo quisiera, sobre todo, que en tu funeral me hubieran acompañado al menos mis comejenes, mis fantasmas, mis recuerdos, todo lo nuestro, para que fuera ese momento menos amargo...
Cómo quisiera que hoy, ante el llamado de la vida...tú pudieras saber cuánto me haces falta, a pesar de que jamás me amaste. ¡Cómo quisiera!
Y mientras escucho Casta Diva con la incomparable Callas...mi pensamiento vuela hasta
ti...anhelando que todo esto termine ya, para mirar de nuevo el mar reflejado en tus pupílas.
miércoles, septiembre 19, 2007
MI HERMANO LUIS
Un día como el de hoy se fue para siempre mi hermanito Luis. Al percatarme de su ausencia el mundo cambió. Se volvió gris. Mis juguetes desaparecieron también y el tiempo se fue haciendo largo, largo, largo. La primavera me parecía idéntica al invierno, el otoño era monótono y el verano ni sabía que existía.
Él y yo fuimos los mejores amigos. Nuestros juegos, los más limpios, quedaron en mi mente y cada 19 de septiembre el tic tac del día y de la noche me dicen que las canicas, los baleros, las serpentinas, los caballitos y los barcos de papel están ahí, aguardando nuestro reencuentro, ya cercano al fin. Entonces vuelven los extraños recuerdos de aquellas horas: una camita vacía, una jirafa silenciosa, un payaso que no volvió a sonreír y yo, mirando tras el dorado barandal hacia todos los rincones de la habitación esperando con una colorida pelota entre las manos a mi inseparable compañero que nunca regresó.
Al paso del tiempo mi tristeza cobró su factura. Con paciencia infinita, la soledad me abrió sus brazos para acogerme con amor y así caminé un largo, larguísimo trecho entre silencios y sollozos, hasta que víctima de estertores provocados por un inexplicable mal me encontré en un hospital, envuelto por la extremaunción.
Entonces lo volví a ver, risueño, amoroso, angelical. Dicen quienes estaban que una gran sonrisa se dibujó en mi rostro y la enfermedad se fue. No lo sé, pero aquel maravilloso momento me ha dado la fuerza para levantarme cada día con la inquebrantable certeza de que él me acompaña y me guía. Con la fe absoluta de que los juegos que quedaron pendientes los habremos de continuar y la sensación de que ésta no ha sido sino una pausa pequeña frente a los perennes y felices tiempos por venir, cuando llegue al lugar en el que sereno me espera.
Sí, hermanito. Pronto, pronto...
Él y yo fuimos los mejores amigos. Nuestros juegos, los más limpios, quedaron en mi mente y cada 19 de septiembre el tic tac del día y de la noche me dicen que las canicas, los baleros, las serpentinas, los caballitos y los barcos de papel están ahí, aguardando nuestro reencuentro, ya cercano al fin. Entonces vuelven los extraños recuerdos de aquellas horas: una camita vacía, una jirafa silenciosa, un payaso que no volvió a sonreír y yo, mirando tras el dorado barandal hacia todos los rincones de la habitación esperando con una colorida pelota entre las manos a mi inseparable compañero que nunca regresó.
Al paso del tiempo mi tristeza cobró su factura. Con paciencia infinita, la soledad me abrió sus brazos para acogerme con amor y así caminé un largo, larguísimo trecho entre silencios y sollozos, hasta que víctima de estertores provocados por un inexplicable mal me encontré en un hospital, envuelto por la extremaunción.
Entonces lo volví a ver, risueño, amoroso, angelical. Dicen quienes estaban que una gran sonrisa se dibujó en mi rostro y la enfermedad se fue. No lo sé, pero aquel maravilloso momento me ha dado la fuerza para levantarme cada día con la inquebrantable certeza de que él me acompaña y me guía. Con la fe absoluta de que los juegos que quedaron pendientes los habremos de continuar y la sensación de que ésta no ha sido sino una pausa pequeña frente a los perennes y felices tiempos por venir, cuando llegue al lugar en el que sereno me espera.
Sí, hermanito. Pronto, pronto...
(Gracias Diego, por tu hermosa y oportuna pintura. Ella dice más que todas mis palabras)
viernes, septiembre 14, 2007
FOEDUS

Un iris vergonzante miente
su heptacromia tendida en el cielo,
siete garantías que setenta veces siete
mintieron...
Guiñapo desteñido
por el ábrego, el mistral y el pampero;
condecoración anacrónica
de un abolido reino,
cuyo monarca destronado
-sordo implacablemente y fatalmente ciego-
arrastra por el orbe la cifra cabalística
de sus siete millones de inviernos...
su heptacromia tendida en el cielo,
siete garantías que setenta veces siete
mintieron...
Guiñapo desteñido
por el ábrego, el mistral y el pampero;
condecoración anacrónica
de un abolido reino,
cuyo monarca destronado
-sordo implacablemente y fatalmente ciego-
arrastra por el orbe la cifra cabalística
de sus siete millones de inviernos...
miércoles, septiembre 12, 2007
TU VOZ
Ha llegado tu voz
hasta mi gran silencio
y en la angustia callada
de mis cuatro paredes
tus palabras sonoras
se hacen breves e inquietas
como pequeños gnomos,
o inmensas y profundas
como ecos de infinito.
Es voz en remolino
que se clava en el techo,
son palabras calientes
que me dan la sonrisa
de esa boca abierta,
trayéndome el aliento
que las hizo vivir
sobre la ausencia.
No seguirán volando
por las distancias huecas,
han quebrado sus alas
al colarse en mi oído
para dormirse quietas
junto a mi soledad atormentada.
hasta mi gran silencio
y en la angustia callada
de mis cuatro paredes
tus palabras sonoras
se hacen breves e inquietas
como pequeños gnomos,
o inmensas y profundas
como ecos de infinito.
Es voz en remolino
que se clava en el techo,
son palabras calientes
que me dan la sonrisa
de esa boca abierta,
trayéndome el aliento
que las hizo vivir
sobre la ausencia.
No seguirán volando
por las distancias huecas,
han quebrado sus alas
al colarse en mi oído
para dormirse quietas
junto a mi soledad atormentada.
sábado, septiembre 01, 2007
LA PLAYA
Emprendí al amanecer nuevamente el camino de la playa que por años había recorrido. Siempre, siempre en cada ocasión encontré formas nuevas en la arena y en las olas, como diseñadas por un gigantesco e imaginativo creador, imposible de igualar. Eso sin contar los diferentes colores que a cada minuto se iban dibujando en el celaje. Un espectáculo distinto en cada ocasión y jamás tuve que pagar un centavo por él.
Pero hoy era sensiblemente distinto y diferente. Pareciera que no estuviera en la misma playa. Era un cambio profundo y no por culpa de algún Tsunami. Me dijo algún amigo lugareño que aqui nunca los han sentido. No. Era otra cosa.
Llevaba un libro conmigo que había intentado terminar hacía tiempo. "Heven no more" de Al Thompson, canadiense amigo quien también caminó por aquí y fue entre estas delicadas arenas que lo escribió. Me pidió que no indagara nada, que no le preguntara nada. Sólo que lo leyera y entonces lo buscara para comentarle mis sentimientos. Al murió en un estúpido accidente casero en Vancouver y desde entonces me encuentro en la disyuntiva de terminarlo o no.
Pero hoy la playa está irreconocible para mi. Solía ser "mi" playa hasta ayer. No sé qué pasó. Sigue hermosa. Es el paraíso, pero no es igual.
Las raíces de una imensa ceiba besan la playa y a su sombra me recosté, mirando el horizonte. Las hojas de mi libro se revolvían con el viento frío de la mañana y de pronto, al detenerse un poco, señaló la antepenúltima página. Al final de ella, algo estaba escrito a mano en inglés con lápiz. Reconocí de inmediato la letra de Al, pero no sus garabatos. Me esforcé por saber qué dejó ahí?. No serían más de cinco o seis renglones:
"My friend: These is the first number of the edition. It's a treasure for me and hope for you. The next pages are enterely dedicated to our friendship. I'm sorry if im wrong. I'm sorry if i failed. I wold ask you to read my stupid lines in a glamorous morning, at the same beach of my dreams and, if you may, in the morning, in the very morning, when the sun shines but warm is not ready. Please, read it easy and carefuly, i beg you. I'm shure yu'll understand".
Levanté la vista al horizonte de nuevo. Los colores eran diáfanos y la mañana apenas nacía. Era el momento propicio aunque no propuesto por mi. Era realmente EL momento, de acuerdo a los deseos de Al.
Mis manos sostenían delicada y suavemente aquel texto y di lectura a las páginas que desde hacía cuatro años, cuando él partió, había yo dejado pendientes. Algún día me decidiré a plasmarlas aqui. Entonces, cuando un torrente de lágrimas corrían sin freno por mi rostro comprendí por qué la playa, la mañana y los colores no eran los mismos. Entonces entendí cuánto él me regaló cada día de su vida y por qué me lo dió. Pero extrañamente, mi lloro y mi presentimiento no eran de tristeza ni angustia. Fue un momento, sólo un momento en que el ángel volvió y antes de abrir el libro supe que estaba ahí. Permaneció conmigo por unos minutos. Era que venía la tercera vez en menos de un año. Creí que era el viento, pero fue él quien señaló la página.
Nunca supe y menos imaginé que mi gran amigo canadiense tuviera esa conexión. Menos aún que fuese poeta. Me recordó a "Seven Story Mountain" que hace tanto una mujer amada, amadísima, me regaló también en otra playa, en otro mundo, en otro tiempo.
Hoy me pregunto si ella y él son una misma persona, que partieron antes que yo, dejándome un dolor profundo y una solitaria playa por caminar...
Pero hoy era sensiblemente distinto y diferente. Pareciera que no estuviera en la misma playa. Era un cambio profundo y no por culpa de algún Tsunami. Me dijo algún amigo lugareño que aqui nunca los han sentido. No. Era otra cosa.
Llevaba un libro conmigo que había intentado terminar hacía tiempo. "Heven no more" de Al Thompson, canadiense amigo quien también caminó por aquí y fue entre estas delicadas arenas que lo escribió. Me pidió que no indagara nada, que no le preguntara nada. Sólo que lo leyera y entonces lo buscara para comentarle mis sentimientos. Al murió en un estúpido accidente casero en Vancouver y desde entonces me encuentro en la disyuntiva de terminarlo o no.
Pero hoy la playa está irreconocible para mi. Solía ser "mi" playa hasta ayer. No sé qué pasó. Sigue hermosa. Es el paraíso, pero no es igual.
Las raíces de una imensa ceiba besan la playa y a su sombra me recosté, mirando el horizonte. Las hojas de mi libro se revolvían con el viento frío de la mañana y de pronto, al detenerse un poco, señaló la antepenúltima página. Al final de ella, algo estaba escrito a mano en inglés con lápiz. Reconocí de inmediato la letra de Al, pero no sus garabatos. Me esforcé por saber qué dejó ahí?. No serían más de cinco o seis renglones:
"My friend: These is the first number of the edition. It's a treasure for me and hope for you. The next pages are enterely dedicated to our friendship. I'm sorry if im wrong. I'm sorry if i failed. I wold ask you to read my stupid lines in a glamorous morning, at the same beach of my dreams and, if you may, in the morning, in the very morning, when the sun shines but warm is not ready. Please, read it easy and carefuly, i beg you. I'm shure yu'll understand".
Levanté la vista al horizonte de nuevo. Los colores eran diáfanos y la mañana apenas nacía. Era el momento propicio aunque no propuesto por mi. Era realmente EL momento, de acuerdo a los deseos de Al.
Mis manos sostenían delicada y suavemente aquel texto y di lectura a las páginas que desde hacía cuatro años, cuando él partió, había yo dejado pendientes. Algún día me decidiré a plasmarlas aqui. Entonces, cuando un torrente de lágrimas corrían sin freno por mi rostro comprendí por qué la playa, la mañana y los colores no eran los mismos. Entonces entendí cuánto él me regaló cada día de su vida y por qué me lo dió. Pero extrañamente, mi lloro y mi presentimiento no eran de tristeza ni angustia. Fue un momento, sólo un momento en que el ángel volvió y antes de abrir el libro supe que estaba ahí. Permaneció conmigo por unos minutos. Era que venía la tercera vez en menos de un año. Creí que era el viento, pero fue él quien señaló la página.
Nunca supe y menos imaginé que mi gran amigo canadiense tuviera esa conexión. Menos aún que fuese poeta. Me recordó a "Seven Story Mountain" que hace tanto una mujer amada, amadísima, me regaló también en otra playa, en otro mundo, en otro tiempo.
Hoy me pregunto si ella y él son una misma persona, que partieron antes que yo, dejándome un dolor profundo y una solitaria playa por caminar...
jueves, agosto 30, 2007
OTOÑO
Creí todo terminaría ahí, pero es agosto y aún verano. El clima ha empezado suavemente a cambiar y siento que el otoño se anuncia con ese viento fresco, haciendo de septiembre y de octubre los meses más agradables, más límpidos, mas hermosos del año en el altiplano. Y sin embargo, todo lo demás permanece igual y al mismo tiempo diferente. Mi percepción sobre la naturaleza no es bastante para explicarme porqué aquel sentimiento extraño, insólito...no se va.
Quisiera ser una estación vacía, lo mismo si del año en su cíclo interminable, o una olvidada y ausente de viajeros. Quisiera simplemente que el viento despejara mi memoria y todos me dieran por muerto, como si jamás hubiese existido. Quisiera tantas cosas imposibles sin las cuales la vida es tan sólo un pasar de días, de horas, de minutos...de segundos.
Y junto con no sé cuántos millones como yo habitando este diminuto espacio llamado Tierra haciéndonos la misma pregunta: ¿hasta cuándo?...
Mientras todo transcurre siguiendo su orden, mi corazón y mi alma, antes dormidos, sobresaltados presienten un agitado y estremecedor invierno al que sin embargo no temen y es ese precisamente el motivo de su sobresalto. Al contrario. Lo esperan con creciente ansia, como si adivinaran que será el último, pero el más hermoso...
En el quicio de mi ventana, mirando al mar, he dejado un mensaje para ti, por si no te vuelvo a ver, y mi amigo el árbol me ha dicho que te contará del amor que siempre te guardé. Sé que vienes de muy lejos. Te siento desde que nací y aún desde antes, porque allá en no sé qué siglo tu alma y la mía se encontraron. Fue sólo un instante, suficiente para tener siempre vívido su halo.
Ahora ha llovido. El paisaje se viste todavía de gris y mi memoria se remonta a tu mirada, nunca esquiva, siempre inquisitiva. Me pregunta si te amo en verdad o todo ha sido una ensoñación maravillosa y plena de misterio. Miro hacia otro lado porque la respuesta no la tengo yo...
Quisiera ser una estación vacía, lo mismo si del año en su cíclo interminable, o una olvidada y ausente de viajeros. Quisiera simplemente que el viento despejara mi memoria y todos me dieran por muerto, como si jamás hubiese existido. Quisiera tantas cosas imposibles sin las cuales la vida es tan sólo un pasar de días, de horas, de minutos...de segundos.
Y junto con no sé cuántos millones como yo habitando este diminuto espacio llamado Tierra haciéndonos la misma pregunta: ¿hasta cuándo?...
Mientras todo transcurre siguiendo su orden, mi corazón y mi alma, antes dormidos, sobresaltados presienten un agitado y estremecedor invierno al que sin embargo no temen y es ese precisamente el motivo de su sobresalto. Al contrario. Lo esperan con creciente ansia, como si adivinaran que será el último, pero el más hermoso...
En el quicio de mi ventana, mirando al mar, he dejado un mensaje para ti, por si no te vuelvo a ver, y mi amigo el árbol me ha dicho que te contará del amor que siempre te guardé. Sé que vienes de muy lejos. Te siento desde que nací y aún desde antes, porque allá en no sé qué siglo tu alma y la mía se encontraron. Fue sólo un instante, suficiente para tener siempre vívido su halo.
Ahora ha llovido. El paisaje se viste todavía de gris y mi memoria se remonta a tu mirada, nunca esquiva, siempre inquisitiva. Me pregunta si te amo en verdad o todo ha sido una ensoñación maravillosa y plena de misterio. Miro hacia otro lado porque la respuesta no la tengo yo...
miércoles, agosto 22, 2007
EL ESCONDITE
Me acurruqué en el fondo
de mí, como aquel niño
que al escondite juega...
Los otros me llamaban, y me vino
un ansia ingobernable
de perderme en mi mismo,
perderme para siempre...
¡Qué imprecisos
siento los pasos de los que me buscan
y oigo sus gritos!...
de mí, como aquel niño
que al escondite juega...
Los otros me llamaban, y me vino
un ansia ingobernable
de perderme en mi mismo,
perderme para siempre...
¡Qué imprecisos
siento los pasos de los que me buscan
y oigo sus gritos!...
martes, agosto 21, 2007
LA OFERTA DEL MAR
El mar hace poco me brindó la muerte
y yo acepté la dádiva.
En la hora azul en que la vida
hace sonar su cascabel de plata,
en que el potro salvaje del deseo,
ansioso de correr, el freno tasca,
en que cada sentido se enloquece,
en que todo palpita y todo canta...
Era un golfo del sur...(Verdad, amigo,
que oíste como yo crujir las tablas
de la ruina flotante, que fingía
ir esquivando con su loca danza
los martillos lunáticos del viento
sobre el cómplice yunque de las aguas?
¿Verdad, sombras cómplices, almas perdidas,
que al enigma de estrellas ignoradas
perdísteis la señal de mi destino
frente a la impavidez de la montaña?...)
El mar entonces me ofreció la muerte,
y yo le dije:
¡Dámela,
oh mar de las tragedias silenciosas
que ilustras de secreto lo que guardas!
Muera yo en ti sin muecas de agonía;
quiero que en tus entrañas
sea mi carne comunión de peces
y no festín de larvas.
Quiero que viole el hambre de tus monstruos
mi tumba de madréporas rosadas,
allá muy hondo, donde nunca llegan
náufraga voz ni trueno de borrasca.
Unirme a ti como en solemne espera
-fundidos tu verdor y mi esperanza-
mientras llega la hora
en que suene el grito de la montaña
que desgarre el silencio del abismo,
dividida en dos tu esmeraldina lágrima
y salgan todos los que en ti durmieron
ya limpio el cuerpo y redimida el alma,
como banda de pájaros marinos
que cubre el horizonte con sus alas...
No quiso el mar, y retiró su oferta...
Calmóse el viento y regresé a la playa
a vivir entre los hombres
el hondo tedio de un futuro insomne,
a esperar una muerte que no tiene
el glorioso prestigio de las aguas,
en el viaje proceloso y lento
poblado de amargura y de fantasmas
en que ya tú no más, última amiga,
coronada de tristezas me acompañas...
(No olvides, mar infiel, que me ofreciste
la muerte un día...y acepté la dádiva).
y yo acepté la dádiva.
En la hora azul en que la vida
hace sonar su cascabel de plata,
en que el potro salvaje del deseo,
ansioso de correr, el freno tasca,
en que cada sentido se enloquece,
en que todo palpita y todo canta...
Era un golfo del sur...(Verdad, amigo,
que oíste como yo crujir las tablas
de la ruina flotante, que fingía
ir esquivando con su loca danza
los martillos lunáticos del viento
sobre el cómplice yunque de las aguas?
¿Verdad, sombras cómplices, almas perdidas,
que al enigma de estrellas ignoradas
perdísteis la señal de mi destino
frente a la impavidez de la montaña?...)
El mar entonces me ofreció la muerte,
y yo le dije:
¡Dámela,
oh mar de las tragedias silenciosas
que ilustras de secreto lo que guardas!
Muera yo en ti sin muecas de agonía;
quiero que en tus entrañas
sea mi carne comunión de peces
y no festín de larvas.
Quiero que viole el hambre de tus monstruos
mi tumba de madréporas rosadas,
allá muy hondo, donde nunca llegan
náufraga voz ni trueno de borrasca.
Unirme a ti como en solemne espera
-fundidos tu verdor y mi esperanza-
mientras llega la hora
en que suene el grito de la montaña
que desgarre el silencio del abismo,
dividida en dos tu esmeraldina lágrima
y salgan todos los que en ti durmieron
ya limpio el cuerpo y redimida el alma,
como banda de pájaros marinos
que cubre el horizonte con sus alas...
No quiso el mar, y retiró su oferta...
Calmóse el viento y regresé a la playa
a vivir entre los hombres
el hondo tedio de un futuro insomne,
a esperar una muerte que no tiene
el glorioso prestigio de las aguas,
en el viaje proceloso y lento
poblado de amargura y de fantasmas
en que ya tú no más, última amiga,
coronada de tristezas me acompañas...
(No olvides, mar infiel, que me ofreciste
la muerte un día...y acepté la dádiva).
domingo, agosto 19, 2007
PESADILLA
Desde hace algún tiempo me persigue cruelmente una infáme y terrible pesadilla. Varias noches, en cuanto empiezo a conciliar el sueño, aparece la misma gente en un espacio y momento que sé no son míos, y sin embargo ahí estoy yo, temeroso, ansioso.
No sé cuándo empezó. Creo que hace un par de años. Fui al médico y dijo que era normal, que el estress, que la vida moderna, bla, bla, bla.
De todos modos quisiera volver a mi mundo. Lo extraño inmensamente. Hoy simplemente soy un paria. Vago en un desierto sin nombre, con gente sin nombre y un destino incierto. Llegué aqui sin saber cómo. Un día bajé de un taxi y al hacerlo, en lugar de calle encontré un resbaladizo e inseguro tobogán por el que me sigo deslizando. En la caída he encontrado de todo y no quiero entrar en detalles. Sólo espero no tocar fondo y por eso...cada segundo mi desesperación crece y se vuelve tortura.
De todo lo que en esa pesadilla no he olvidado resalta algo...pueril en apariencia: uno, dos, tres, cincuenta sujetos sin rostro peguntaron mi edad, como si ese dato fuera a ser un salvoconducto para lograr un anclaje temporal o evitar el precipicio. Y les mentí. Mi instinto de supervivencia y un dolor antiguo me hicieron reaccionar. Volvieron a preguntar: "40" respondí, creyendo que el tinte cano recién aplicado podría ayudarme. "No me jodas", dijo uno de ellos mientras se volvía para abofetearme. "Dime la neta". "Tengo 25", agregué, sin poder dominar mis temblores e intentando con la verdad abrir un resquicio.
Fingiendo sorpresa se miraban unos a otros antes de decir palabra. El placer que mi situación de postración absoluta les provocaba iba creciendo. "Entonces estás en la edad precisa, aunque tu cansancio te exhiba como un guiñapo. ¡Felicidades!, ja, ja, ja, ja, ja. Aquí sabrás lo que es la verdadera vida".
Luego sentí un fuerte golpe en la espalda que me hizo caer de nuevo en aquel horrendo túnel...para seguir rodando. Mientras lo hacía...no cesaba de preguntarme, entre golpe y fractura, ¿qué es esto?...¿hasta cuándo?...¿por qué?...Y mi niñez, dónde está?...
Cuando creo que he despertado, entre llanto y angustia me miro al espejo y descubro que no se ya dónde estoy, si aún en mi pesadilla o en realidad es mi vida la que vertiginosamente va hacía el vacío. Me invade de pronto una irrefrenable ansiedad por averiguarlo sin importar si al hacerlo me encuentre hasta con el más allá...Sin duda la muerte será un bálsamo...
No sé cuándo empezó. Creo que hace un par de años. Fui al médico y dijo que era normal, que el estress, que la vida moderna, bla, bla, bla.
De todos modos quisiera volver a mi mundo. Lo extraño inmensamente. Hoy simplemente soy un paria. Vago en un desierto sin nombre, con gente sin nombre y un destino incierto. Llegué aqui sin saber cómo. Un día bajé de un taxi y al hacerlo, en lugar de calle encontré un resbaladizo e inseguro tobogán por el que me sigo deslizando. En la caída he encontrado de todo y no quiero entrar en detalles. Sólo espero no tocar fondo y por eso...cada segundo mi desesperación crece y se vuelve tortura.
De todo lo que en esa pesadilla no he olvidado resalta algo...pueril en apariencia: uno, dos, tres, cincuenta sujetos sin rostro peguntaron mi edad, como si ese dato fuera a ser un salvoconducto para lograr un anclaje temporal o evitar el precipicio. Y les mentí. Mi instinto de supervivencia y un dolor antiguo me hicieron reaccionar. Volvieron a preguntar: "40" respondí, creyendo que el tinte cano recién aplicado podría ayudarme. "No me jodas", dijo uno de ellos mientras se volvía para abofetearme. "Dime la neta". "Tengo 25", agregué, sin poder dominar mis temblores e intentando con la verdad abrir un resquicio.
Fingiendo sorpresa se miraban unos a otros antes de decir palabra. El placer que mi situación de postración absoluta les provocaba iba creciendo. "Entonces estás en la edad precisa, aunque tu cansancio te exhiba como un guiñapo. ¡Felicidades!, ja, ja, ja, ja, ja. Aquí sabrás lo que es la verdadera vida".
Luego sentí un fuerte golpe en la espalda que me hizo caer de nuevo en aquel horrendo túnel...para seguir rodando. Mientras lo hacía...no cesaba de preguntarme, entre golpe y fractura, ¿qué es esto?...¿hasta cuándo?...¿por qué?...Y mi niñez, dónde está?...
Cuando creo que he despertado, entre llanto y angustia me miro al espejo y descubro que no se ya dónde estoy, si aún en mi pesadilla o en realidad es mi vida la que vertiginosamente va hacía el vacío. Me invade de pronto una irrefrenable ansiedad por averiguarlo sin importar si al hacerlo me encuentre hasta con el más allá...Sin duda la muerte será un bálsamo...
miércoles, agosto 15, 2007
EL CISNE

Bajaste hasta mi estanque
y en el remanso azul
de su agua clara,
clavaste tu destino
turbio y aventurero.
Tu mirada distraída
y errante
se detuvo un momento
en la pueril blancura
de mis dormidos lotos.
Venías cansado y mustio
del agitado vuelo
y anhelaste el remanso.
Luego, cuando ya amanecía,
cuando la vieja luna
cansada de su ronda
arrojaba su bostezo final
sobre mi agua,
cuando cobraste fuerzas,
con hiriente dominio
me arrancaste tu destino
con vigoroso aleteo,
ante el pálido asombro
de mi quieta mirada adormecida.
lunes, agosto 13, 2007
QUISIERA SER EL MAR

Quisiera ser el mar
valiente, eterno.
Tremolar mi llanto
en un supremo arrullo,
y adormecer la tarde
en mi regazo sin nostalgia
de amor y de ilusiones.
Ser undívago y amplio,
no tener asidero,
no saber de verdades ni de mentiras.
¡Ser solamente mar,
mar solamente¡
con espasmos de luna
en las entrañas,
y ráfagas de estrellas en la frente...
valiente, eterno.
Tremolar mi llanto
en un supremo arrullo,
y adormecer la tarde
en mi regazo sin nostalgia
de amor y de ilusiones.
Ser undívago y amplio,
no tener asidero,
no saber de verdades ni de mentiras.
¡Ser solamente mar,
mar solamente¡
con espasmos de luna
en las entrañas,
y ráfagas de estrellas en la frente...
viernes, agosto 10, 2007
ADIOS
Voy a decirte adiós,
mas no te extrañes,
la vida es un adiós
trágico...infinito...
Tomamos todo
y todo lo dejamos
por nada...
porque así somos...
porque somos fugaces,
matices de un ocaso
que se va suavemente
con su débil sabor intrascendente.
Porque el viento nos lleva
como briznas de angustia
que no esperan descanso,
que nunca dejan huella,
que no tienen arraigo.
Porque el alma es inquieta,
enamorada audaz de lo infinito.
mas no te extrañes,
la vida es un adiós
trágico...infinito...
Tomamos todo
y todo lo dejamos
por nada...
porque así somos...
porque somos fugaces,
matices de un ocaso
que se va suavemente
con su débil sabor intrascendente.
Porque el viento nos lleva
como briznas de angustia
que no esperan descanso,
que nunca dejan huella,
que no tienen arraigo.
Porque el alma es inquieta,
enamorada audaz de lo infinito.
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- Erranteazul
- Nací un martes 13 exactamente a las 00.13 y alguien dijo que por eso estaba emparentado con un ángel desalojado del Paraíso. Tal vez...